El debate sobre la seguridad pública y el sistema penal en Uruguay suele quedar atrapado en trincheras ideológicas que impiden la construcción de políticas a largo plazo. Así lo planteó el abogado penalista, docente y expresidente del Club Atlético Peñarol, Jorge Barrera, quien analizó las debilidades estructurales con las que tanto la izquierda como la derecha abordan la criminalidad en el país.
Durante su participación en el programa Todo Un tema, transmitido por el canal de streaming de El Observador, Barrera sostuvo que el sistema político debe superar los preconceptos doctrinarios y asumir que la represión del delito y la rehabilitación de los reclusos son dos caras inseparables de una misma política criminal de Estado. A su juicio, la falta de una visión integral perpetúa un círculo vicioso que repercute de forma directa en los índices delictivos.
Represión y rehabilitación: los tabúes de la coalición y el Frente Amplio
Al analizar las posturas del oficialismo y la oposición, Barrera señaló que ambos bloques responden a reflejos ideológicos condicionados por sus bases electorales, lo que termina por bloquear soluciones de fondo.
"A los votantes de la izquierda les genera rechazo el término represión; le hablás de represión y parece que tocaras una vaca sagrada. Y a los votantes de la coalición les hablás de rehabilitación e inmediatamente reaccionan diciendo que se va a liberar a los presos o ironizan con que 'pobrecitos'. Ese es el error", afirmó el abogado.
Para el especialista, ninguno de los dos extremos ofrece una salida viable a la crisis de seguridad.
"El problema radica en que represión y rehabilitación pueden causar sentimientos encontrados, pero necesariamente tienen que convivir. Se precisa una política criminal de Estado; no es cuestión de abrir las cárceles para que no haya reclusos ni tampoco de encerrar a todos indefinidamente. Esos modelos van por carriles separados y en el medio queda la sociedad desprotegida", puntualizó.
El rechazo al "populismo punitivo" y la coherencia liberal
Identificado históricamente con la Lista 15 del Partido Colorado y de formación liberal, Barrera cuestionó con firmeza a los sectores que promueven el endurecimiento indiscriminado del Código Penal como respuesta automática ante cada hecho delictivo de impacto público.
"Dentro de los populismos en general, me defino como un liberal. Y como tal, considero que los populismos son negativos en materia económica, política y punitiva. No comparto esa dualidad de quienes piden desregulación económica por un lado, pero aplican populismo punitivo en materia penal, creyendo que con más penas y más figuras delictivas se soluciona la seguridad", sostuvo.
El fenómeno del populismo punitivo no es ajeno al Uruguay contemporáneo. Diversos informes del Comisionado Parlamentario Penitenciario, Juan Miguel Petit, y de organismos internacionales han advertido que el incremento sostenido de las penas mínimas y la restricción de libertades anticipadas no han demostrado tener un efecto disuasorio eficaz sobre el crimen organizado ni sobre la reincidencia común, mientras que sí han acelerado el hacinamiento penitenciario. Uruguay ostenta actualmente una de las tasas de encarcelamiento más altas de América Latina, con una población carcelaria que supera las 15.000 personas.
Barrera insistió en que legislar en función del clima de opinión pública o de encuestas coyunturales termina degradando la calidad técnica de las normas:
"Frente a la opinión pública existen dos actitudes posibles: o la encuesta sustituye a la conciencia y se busca ser políticamente correcto, o la encuesta no sustituye a la conciencia y se hace lo técnicamente adecuado".
Las cárceles como termómetro: "La seguridad de los próximos siete años se juega hoy"
Uno de los puntos centrales expuestos por el penalista fue la desconexión que percibe entre el gasto público en seguridad y la inversión en el sistema carcelario. Según Barrera, la omisión presupuestal en rehabilitación penitenciaria hipoteca la convivencia ciudadana a corto y mediano plazo.
"El futuro de la seguridad pública del Uruguay de los próximos siete años se juega en las cárceles de hoy. Estadísticamente, la totalidad de los reclusos que están cumpliendo condena van a recuperar su libertad en un plazo aproximado de siete años. Si no se invierte hoy en las condiciones de encierro y en programas de rehabilitación, esas personas van a volver exactamente en las mismas o peores condiciones", enfatizó.
El abogado remarcó que modificar esta realidad exige asumir un costo político que las administraciones suelen esquivar:
"Hay que pagar un costo político porque, con los recursos limitados que maneja el Estado, hay que explicarle a la ciudadanía por qué se debe destinar presupuesto allí en lugar de derivarlo a otras áreas. Ojalá pueda alcanzarse un acuerdo para trazar una política criminal de Estado que no mire el corto plazo ni el costo electoral, sino los próximos siete años".
El rol del abogado defensor y las garantías del Estado de derecho
Consultado sobre los dilemas éticos que rodean a la abogacía penal y la defensa de personas procesadas por delitos graves, Barrera remarcó que la función del defensor no radica en justificar los hechos, sino en garantizar el debido proceso y la vigencia irrestricta de las normas constitucionales.
"Lo que se defiende es el Estado de derecho. Esa persona imputada tiene la misma dignidad humana que cualquier ciudadano. Hay que distinguir con claridad entre la violación de una norma y la dignidad inherente a la persona. La función del penalista es asegurar un juicio justo y, en caso de comprobarse la culpabilidad, la aplicación de una pena legal y proporcional", explicó.
Asimismo, alertó sobre una tendencia recurrente en el escenario nacional respecto a la judicialización de las controversias institucionales:
"Noto que muchas disputas de carácter estrictamente político se están queriendo dirimir en el ámbito de la Fiscalía. La connotación política debe quedar en un segundo plano. Para la ley y el análisis técnico penal, lo único relevante es determinar si existió delito o no, con independencia de quién sea el protagonista".