Dentro del podio de los sitios más característicos de Punta del Este, sin dudas la pequeña península de Punta Ballena. Con su perfil a la bahía de Maldonado, sus paisajes panorámicos y sus vistosas rocas, se destaca como punto ineludible de la costa uruguaya.

A fines del siglo XIX, Antonio Lussich fue el pionero que detectó el potencial del lugar y adquirió más de 1.500 hectáreas ubicadas en la Sierra de la Ballena. Empresario naviero, forestador, escritor y político, Lussich quedó ligado a la historia de Punta Ballena, una zona de Maldonado donde la fuerza del bosque y del mar desafían el paso del tiempo y también resisten a emprendimientos inmobiliarios que buscan afincarse en ese entorno privilegiado.

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En la mañana de hoy, un grupo de trabajo integrado por representantes de la Intendencia de Maldonado, organizaciones sociales y vecinales y delegados de los diferentes partidos políticos asistirán al Ministerio de Ambiente para concretar una aspiración que lleva meses de trabajo: el ingreso de Punta Ballena al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP).

La propuesta comenzó a elaborarse hace unos años, a partir de una iniciativa que significaba un crecimiento edilicio desmedido para la zona. Autoridades, vecinos y representantes de la academia unificaron esfuerzos para solicitarle al Poder Ejecutivo que considere Punta Ballena como Monumento Natural, una decisión que implica una serie de cuidados de su entorno marítimo y terrestre.

El SNAP está constituido por territorios que se encuentran bajo distintas formas de protección de la biodiversidad. Existen 22 áreas ingresadas, que conforman 372.824 hectáreas, incluyendo las superficies: terrestre y marina.

La Quebrada de los Cuervos, en el departamento de Treinta y Tres, fue la primera zona en ingresar en 2008 al SNAP, un sistema previsto por ley en el 2000. Las sucesivas actualizaciones de las normativas fueron ampliando los territorios que forman parte de ecosistemas.

Cuando un territorio pasa a integrarse al SNAP, el gobierno establece un sistema de usos permitidos y restricciones. El hecho de ser parte del SNAP no implica que se impida su acceso, sino que determinan formas para manejar sus recursos preservando los ecosistemas.

Maldonado comparte con Rocha la zona de la Laguna Garzón en el SNAP y también tiene en esa categoría al Parque Nacional Isla e Islote de Lobos y su entorno sumergido, según consta en el sitio web del Ministerio de Ambiente.

Los 29 edificios

Bajo una lluvia intensa, un grupo de pobladores de Maldonado se reunió en la tarde del 2 de noviembre de 2023 en el Club de UTE-Antel, ubicado en la zona de Las Grutas, a la altura del kilómetro 110 de la ruta 10. El objetivo era analizar qué se podía hacer ante el anuncio de la construcción de un emprendimiento inmobiliario que constaba de 29 edificios, con más de 300 apartamentos y 400 cocheras en la Sierra de la Ballena.

Fue el origen del Movimiento en contra del proyecto Punta Ballena, que con el tiempo se convirtió en la Asociación Civil Movimiento Punta Ballena Protegida. Representantes de los distintos partidos se oponían a la autorización del proyecto por entender que afectaba el ecosistema y el paisaje de la zona. A comienzos de febrero del 2025, en una de las últimas resoluciones adoptadas por el Ministerio de Ambiente de la administración anterior, se denegó la Autorización Ambiental Previa (AAP) al proyecto.

Unos meses antes, luego de recibir 35 mil firmas -el 15% de las requeridas por la Corte Electoral- la Junta Departamental había resuelto integrar a Punta Ballena al patrimonio natural de Maldonado, lo que impedía que se interviniera el terreno. Esa declaración, y la medida adoptada por Ambiente, significaron un fuerte respaldo para los promotores de la conservación del lugar.

La inclusión de Punta Ballena en el SNAP determinará acciones para el manejo de suelo y espacio costero.

En julio de 2025, Miguel Abella sustituyó a Enrique Antía al frente de Maldonado. A pocos días de asumir, el nuevo gobierno departamental comenzó a trabajar con organizaciones sociales, representantes de partidos políticos y de la Universidad de la Republica para avanzar en acciones que garantizaran la protección de Punta Ballena, una medida que constituía un cambio con respecto a la administración encabezada por el exintendente blanco.

Durante meses se fueron realizando encuentros entre vecinos, académicos, pobladores y tomadores de decisiones para buscar alternativas que permitiesen la preservación la Sierra de la Ballena y alrededores. En enero de este año, se definió la integración de la Comisión Asesora Especial destinada a promover la inclusión de Punta Ballena al SNAP. El grupo de trabajo elaboró un documento de más de 100 páginas que se presentará hoy ante el Ministerio de Ambiente.

Autos, motos de agua y embarcaciones

Guillermo Alhers es director de Ordenamiento Territorial de la Intendencia de Maldonado y preside la Comisión Asesora Especial de Punta Ballena creada por Abella.

El grupo de trabajo tiene entre sus cometidos sugerir la adopción de medidas cautelares para el territorio en cuestión y establecer limitaciones para la modificación de construcciones en los predios privados. Además, fue el encargado de elaborar la propuesta de ingreso al SNAP.

Alhers explicó a El Observador que los terrenos que se busca incorporar al SNAP son espacios públicos, entre los que se incluyen padrones y el área costera.

“Se consideraron medidas de prevención para la protección de singularidades ambientales, la flora, la fauna, y el manejo de la bahía de Punta Ballena hasta cerca de Piedras del Chileno”, explicó el jerarca.

Las acciones de preservación dependen de la categorización que disponga el Poder Ejecutivo al incluirla en el SNAP, tal como está previsto en la ley del Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

“Que un territorio cumpla con las exigencias para ser incluido dentro del SNAP, implica la validación de que hay una biodiversidad que es necesario proteger y gestionar. Hay un reconocimiento de parte del Estado de que hay determinadas unidades ambientales singulares”, dijo Alhers.

La medida, aclaró Alhers, no incluye bienes privados. “Quisimos poner el énfasis en la gestión desde lo público, para preservar ese lugar como reserva”, explicó el jerarca.

Guillermo Alhers, director de Ordenamiento Territorial de la Intendencia de Maldonado y presidente del grupo de trabajo de Punta Ballena.

Entre las propuestas para la zona, por ejemplo, se manejan la creación de corredores turísticos, espacios para avistamientos de aves y un componente pedagógico.

El extremo de Punta Ballena, siguiendo por la ruta que llega hasta Casapueblo, es un sitio muy concurrido durante el verano y los fines de semana, porque se trata de uno de los puntos con las mejores vistas de Maldonado. Para mitigar el impacto, se debería establecer qué tipo de vehículos podrían circular y la colocación de pasarelas peatonales.

Con respecto al límite marino, indicó Alhers, también se evalúan alternativas para el manejo costero, relacionados con la llegada de embarcaciones y motos de agua.

En el presupuesto aprobado por la Intendencia se creó la figura de guardia ambiental, que funcionará en humedales y parques del departamento. Alhers explicó que la iniciativa puede llegar a extenderse a la zona de Punta Ballena.

Pautas para el manejo

Durante la administración pasada, el actual diputado frenteamplista Joaquín Garlo fue edil y uno de los principales dirigentes de la oposición departamental ante los cambios impulsados en Punta Ballena.

Estuvo en la reunión en Las Grutas donde comenzó el proceso de movilización y desde el inicio se integró al grupo de trabajo creado por Abella en representación del Frente Amplio, para preservar la zona comprendida entre el Arroyo El Potrero y Puntas del Chileno.

En diálogo con El Observador, Garlo dijo que lo que se pretende para Punta Ballena es “asegurar la conservación de los atributos naturales y de la dinámica del paisaje marino costero del ecosistema”.

El secretario general de la Intendencia Álvaro Villegas y el diputado Joaquín Garlo participaron de las reuniones con vecinos y organizaciones sociales.

Las particularidades del territorio, explicó Garlo, abarcan acciones para el cuidado de flora, fauna, zonas costeras y particularidades geológicas. También está previsto realizar actividades recreativas que fomenten el cuidado del ecosistema.

El ingreso al SNAP no implica de ninguna manera “prohibir el ingreso de personas” a la zona, pero sí establecer determinadas condiciones para evitar el impacto negativo, indicó.

Entre ellas, mencionó por ejemplo el uso de embarcaciones de motor o la preservación de los senderos peatonales donde crecen especies únicas.

“Esto se encuadra en el compromiso del gobierno nacional y del Ministerio de Ambiente de aumentar en este quinquenio la cantidad de superficie del territorio nacional amparado en el SNAP”, agregó.

El futuro del Pan de Azúcar

A finales de 2023, la Asociación Civil Proconservación del Cerro Pan de Azúcar presentó ante el Ministerio de Ambiente el ingreso de la zona al SNAP.

Manuel Asuaga, presidente del grupo de trabajo, dijo a El Observador que han mantenido reuniones con autoridades del Ministerio de Ambiente y del SNAP, que le transmitieron que no tenían ninguna objeción al proyecto presentado por ellos, algo que resultaba inédito.

Asuaga explicó que con ese visto bueno del SNAP estaría todo encaminado el ingreso del cerro y 2.500 hectáreas aledañas. Incluso, agregó que habló del tema hace poco con el ministro de Ambiente Edgardo Ortuño, que le transmitió su voluntad de que así sea, pero que de momento se encontraba en la búsqueda de fondos para concretarlo.

Hace algunas semanas, dijo Asuaga, el intendente Abella recibió al ministro Ortuño y a autoridades del SNAP, quienes le trasladaron su voluntad de incorporar el Pan de Azúcar al sistema.

“Abella les dijo que le encantaba la idea y que la Intendencia iba a colaborar económicamente”, dijo Asuaga, de acuerdo a lo que le transmitió el ministro de Ambiente.

Si eso se concreta, Maldonado se apresta a terminar el quinquenio con dos nuevos monumentos naturales incorporados al SNAP.

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