Si una cosa han dejado clara las elecciones catalanas del pasado domingo es que el independentismo no se palpa tan fuerte como se escuchaba. Las fuerzas secesionistas han triunfado con mayoría absoluta de diputados, llevándose 72 de las 135 butacas que se disputaban. Pero no han alcanzado la mayoría en votos (47.8%), lo que da alas al gobierno de Mariano Rajoy para deslegitimar el plan independentista.
Agridulce victoria independentista catalana
Las candidaturas favorables a romper con España pierden su plebiscito
