Está a punto de cumplir su quinto año como presidente, ¿en 2012 se aleja del fútbol?
Me alejo de la Presidencia, pero no sé qué más sucederá después. Lo que sí tengo muy claro es que debo ser cuidadoso, porque después de seis años la palabra de un ex presidente pesa en el club. Y tengo que aprender de quienes me antecedieron, como Eduardo Ache, que siempre tuvo gestos exquisitos, jamás se metió en mi administración y siempre me respaldó. Yo voy a hacer lo mismo. Además, espero que los que vengan sean mejores que los que estamos, porque eso beneficiará al club.

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¿En qué lugar le gustaría estar en diciembre de 2012?
Como un ciudadano distraído, como un hincha. Realmente quiero volver al llano, que es el lugar al que todos debemos volver.

Mira para atrás, a 2006 cuando asumió al frente del club, ¿y con qué se encuentra?
Con que hicimos el diagnóstico y empezamos a construir una estrategia.

¿El club avanzó como usted quería?
Sin dudas, y en algunos casos por encima de lo que habíamos planeado.

¿En qué aspectos?
En muchos, porque no es común que Nacional participe en todas las Libertadores que debe estar en la actualidad. Y ya no me refiero a las 16 presencias consecutivas en la de fútbol, sino que está en la Libertadores de sub 20, en la femenina, en futsal; además ascendimos en básquetbol y fuimos campeones nacionales en vóleibol. No es común, ¿verdad? La institución se llama Club Nacional de Fútbol, pero además practica boxeo, tenis, tenis de mesa y existe expectativas para desarrollar rugby y ciclismo. Y en medio de todo eso tenemos que construir un estadio, y al mismo tiempo debemos seguir trabajando en formativas con los estándares de eficiencia. Ahora intentamos tener el certificado del LATU a la gestión en divisiones formativas, algo inédito e insólito en el fútbol uruguayo.

Algo similar a la participación en la celebración del Bicentenario.
Sí, y fuimos el único club que realizó una inversión que no quedó reducida a la participación en la pauta publicitaria de la transmisión de los actos centrales de hace una semana, sino que arrancamos el año con el símbolo del Bicentenario en la camiseta, y pensamos que otros iban a hacer lo mismo, porque esto no es monopolio de Nacional. Lo que estamos diciendo aquí es que, con este paso que dimos, asumimos un compromiso con la sociedad…

¿Usted cree que en el fútbol todavía queda aquello de cuidar la chacrita y si Nacional hace algo el otro realiza lo contrario o lo ignora?
Sin dudas, pero la celebración del Bicentenario era de todos los uruguayos, no es propiedad de nadie y Nacional jamás pretendía apropiarse de algo así. Así como tampoco pretende que la expresión Cultura Nacional sea exclusivamente de Nacional. Cultura Nacional es de todos los uruguayos. Nosotros utilizamos este concepto como forma de meterlo en las venas de todos a los que les gusta el deporte, y aprovechamos que nuestro club se llama Club Nacional, pero va más allá de nuestra institución e implica un cambio tan fuerte en la sociedad que todas las acciones que lleva a cabo, incluso el Estado uruguayo, como Gol al futuro, Pelota al medio a la esperanza, KO a las drogas, estuvieron apoyadas por Nacional, porque este cambio sale adelante si toda la sociedad lo hace. Esto es una simbología, así como quiero un Parque Central sin alambrados. ¡Pero no cabe en la cabeza de nadie que haya un Parque Central sin alambrados y el resto de las canchas con alambrados!

¿Sigue convencido de que es posible fútbol sin alambrados?
Si es posible en el mundo es posible en Uruguay si existe conciencia de lograrlo.

Pero parece difícil.
Pero no es así, porque en el fútbol hay menos violencia que en el resto de la sociedad, pero lo que sucede es que el fútbol tiene muy mala imagen. Obviamente que hay algunos asistentes a espectáculos deportivos con los cuales se tiene una tolerancia que no existe en ninguna otra actividad. ¿Por qué? Porque si usted va al cine y susurra, todo el público le pide que se calle la boca. En el fútbol la gente puede insultar, gritar, porque es parte del show, y eso que implica vivir el fútbol con pasión provoca que se traspasen algunos límites. Y ya no solo por insultar, porque en la televisión se escuchan cosas peores, pero sí digo que hay muchas irrespetuosidades fuera de lugar. Parece que si uno ama el fair play fuera flojito, o menos guapo que el otro. ¡Eso hay que cambiarlo! Porque aquí no hay ningún jugador de ningún club que sea maula ni se amilane, son todos bien hombres y ellos tienen un gran profesionalismo, pero un año juegan un equipo y al siguiente en otro, y cuando terminan los partidos intercambian camisetas y se abrazan, y además muchos de ellos son padrinos de los hijos de los otros, y los que se pelean son los que están afuera de la cancha, que nunca jugaron al fútbol, que no saben lo que es un vestuario y van a la tribuna para hacer una catarsis que no pueden contener en sus vidas personales, entonces de manera anónima se ponen a gritar. Y considero que no son más machos por tener esas características. Con Nacional se creó un estereotipo diferente al que existe en Uruguay, con juego limpio que se aplicó en la selección campeona de América. Entonces hay que entender de una vez por toda que el fútbol hay que mirarlo con inteligencia.

Eso fue lo que planteó usted en 2006.
Exactamente, y por eso lo que hicimos hace cinco años fue marcar que Nacional era más que un club de fútbol. Y en ese momento los hinchas estaban alejados de las canchas, el poder lo tenían los empresarios y no los clubes, y en general había una fuerte visión de corto plazo. Nosotros proyectamos a largo plazo, a admirar al club como institución, algo que no existía. Ese era el escenario y nos preparamos para los valores que tenía el club: el de la marca Club Nacional de Fútbol, el orgullo de los hinchas, el compromiso ético, el trabajo en equipo, somos los decanos del fútbol uruguayo…

¿Le molesta que Peñarol festeje 120 años?
No, para nada. Tiene todo el derecho a hacerlo. En lo que discrepamos es en que tenemos una visión diferente en el nacimiento de esas instituciones (CURCC y Peñarol). Lo que procuramos es que se diga la verdad, y tenemos nuestra verdad, que sabemos es subjetiva. Y por más que diga que nosotros somos los decanos, ellos también se lo pueden adjudicar. Y voy a ser más claro: solamente en Uruguay ocurren fenómenos tan raros, porque aquí se cambian de nombre y quieren ser más viejos, lo normal es querer ser más joven y no cambiar de nombre.

En los comienzos algunos ridiculizaban la marca Cultura Nacional, ¿le molestó?
No, no me dolió, pero hicimos una gran autocrítica porque no habíamos sido capaces de expresar lo que realmente queríamos. Y además, que se burlaran generó que se creara una anticultura y eso quiere decir que existía una Cultura Nacional. Y probablemente el paso del tiempo nos terminará dando la razón, porque recibo saludos de los hinchas de Nacional y de los otros equipos. Quizás los que no entiendan son los que están en el microclima, pero el gran público lo entiende, lo comprende y lo apoya.

¿Usted cree que la AUF, la selección y Peñarol siguieron el camino que marcó Nacional?
Hay cosas que no se pueden volver para atrás: o uno se adapta a los cambios o desaparece. Y lo que nosotros hicimos en el club no fue ni más ni menos que lo que está pasando en el mundo. Todos lo que no hagan esto van contra la corriente de Uruguay sino del mundo. En Sudáfrica vimos cómo los hinchas de todos los países cantábamos el himno en la misma tribuna, porque hay respeto y hay que destacar esos valores.