Me acuerdo de todo... Del momento de ponerme la ropa para ir a entrenar, de la concentración, de la sobremesa, del viaje en el ómnibus rumbo al estadio cantando con los compañeros y ver a la gente en la calle, el partido en Italia y las camisetas que me las llevé para Treinta y Tres”. Cómo olvidarlo. Previo al juego con Chile por la tercera fecha de las Eliminatorias para Brasil 2014 se cayeron por lesiones Diego Forlán, Abel Hernández, Walter Gargano, Álvaro Fernández y no estaba Maximiliano Pereira, suspendido.

Y el técnico Tabárez sorprendió convocando a dos jugadores del medio: Diego Rodríguez (Defensor Sporting) y Emiliano Alfaro (Liverpool). Para ambos fue la primera citación a la selección mayor. Para ambos, fue un momento inolvidable.

“Fue una experiencia extraordinaria desde todo punto de vista. Ser citado, porque es difícil entrar en el grupo de la selección, ya que está conformado. Y luego por los resultados que se registraron”, comenzó narrando a El Observador el futbolista Emiliano Alfaro, que se dio el lujo de jugar contra Italia.

Y se mete en la historia: “A la primera práctica fui con un amigo en el auto. Fue brutal, porque si bien conocía a varios compañeros, me sorprendió la humildad de todos. Me sentí bien recibido. Fue muy natural y se generó en una charla del Maestro dando la bienvenida”.
Luego de los primeros entrenamientos llegó el momento de meterse en el juego contra los chilenos. Alfaro fue a concentrar con la incertidumbre de conocer a su compañero de habitación.

“Me tocó con Seba Coates que es un gurí bárbaro, muy sencillo y con muchas ganas de triunfar. Nunca había estado junto con Sebastián porque es un año menor que yo y no coincidimos en las selecciones juveniles”.

El último entrenamiento previo al partido y la noche esperada. El encuentro contra Chile. Más sensaciones por vivir.

“El viaje en el ómnibus rumbo al estadio para el partido con Chile fue inolvidable. Nunca me tocó vivir esa experiencia. Me acuerdo que me senté sobre la ventana junto al Cebolla Rodríguez, de las canciones que fuimos cantando, de la gente parada en la vereda para saludarnos”.

El goleador de Liverpool revela hasta los más mínimos detalles: “Entrar al vestuario , ver la camiseta, el entorno diferente, todo nuevo. Disfruté de todo, del lugar donde estaba y el después del partido, cuando me fui al Complejo”.

La imagen de televisión lo muestra a Alfaro cuando se para, junto al resto de sus compañeros, para aplaudir al sustituido Luis Suárez. La admiración de Emiliano quedó reflejada en esa imagen.

“Luis es un jugador clase A, un orgullo para los uruguayos y para mí también. Yo lo conocía de compartir la selección sub 20 y siempre fue igual, no cambió nada al margen de que como futbolista creció una enormidad y tiene mucho camino por recorrer”.

En la cena luego de la victoria contra los chilenos Emiliano se enteró que viajaba a Italia. Otra bomba para el corazón. “Me avisaron enseguida del partido con Chile. Tenía la ansiedad de viajar. Desde el primer momento sabía que Liverpool me dejaba viajar porque para el club que un jugador forme parte de la selección es un prestigio, y no me iban a complicar. Al contrario, están súper orgullosos de tener un jugador en la selección”.

El delantero reveló que “en el amistoso con Italia tenía la ilusión de entrar y cuando me llamaron fue como cumplir con lo que soñás desde chico”.

Cuando Tabárez lo convocó, por la cabeza de Alfaro no debe haber pasado la posibilidad de jugar en el Olímpico de Roma, mucho menos de andar pidiendo número de camiseta. “Me ponía la que me tocara, no era cuestión de andar mirando números”, expresó. Y como todo jugador que vive una experiencia que lo marca para el resto de su carrera, Emiliano guarda como el más preciado tesoro las dos blusas uruguayas que le entregaron. “Me las traje las dos camisetas. Es mi primera camiseta de Uruguay y hay que tenerla guardada. Las mandé para Treinta y Tres donde tengo los recuerdos del fútbol”, comentó.

Luego del amistoso contra Italia se dio otro lujito: “La blanca la cambié con un jugador de prestigio como son los italianos. Pero la verdad que no me acuerdo con quien cambié porque la metí en el bolso y no la miré”.

De regreso a Montevideo tuvo la última charla con el Maestro Tabárez: “Cuando estábamos en el aeropuerto tuvimos un encuentro donde me habló y me dijo que en este momento pasaba a formar parte del grupo de jugadores de la selección y que todo lo que hiciera en mi club lo hiciera pensando en la selección”.