Un pequeño chip inserto en millones de aparatos en todo el mundo permite conectar dispositivos de forma sencilla y rápida. Bluetooth no ha gozado de buena prensa entre los consumidores poco tecnológicos, pero sus ventajas resultan indiscutibles y la nueva generación 4.0 promete un uso aún menos complicado. El “diente azul” está en todos lados: en el auto para evitar usar el celular mientras manejamos, en el parlante que permite escuchar la música guardada en el iPad y en el monitor cardíaco que envía los datos del paciente a un teléfono inteligente. Bienvenido Bluetooth, es hora de aprender a usarlo.

Registrate gratis y seguí navegando

¿Ya estás registrado?

Registrate

Suscribite por USD 3,45 al mes

Suscribite

Por alguna razón, durante casi una década hemos menospreciado sistemáticamente al Bluetooth. Mi hipótesis –basada únicamente en mi propia y pasada actitud de desprecio– es que durante este tiempo no le hemos dado mucha bolilla simplemente porque casi no comprendemos qué es, para qué sirve y hasta qué punto nos puede simplificar la vida.

Cuando vamos a comprar un nuevo aparato, se nos enciendan los ojos de entusiasmo si el vendedor menciona wireless, o HD o, más recientemente, HDMI. Esos son conceptos que ya logramos entender y de los que sabemos cómo afectan positivamente nuestras vidas y costumbres. Es posible que el Bluetooth incida mucho más y, sin embargo, durante muchos años nadie nos supo explicar –salvo contadas excepciones– por qué deberíamos pagar más por un sistema que lo incluyera, o dedicar más tiempo a entender cómo funciona para habilitarlo correctamente.

En este For dummies el único objetivo es entender esos porqué y, tal vez entonces, reivindicar el factor de innovación y confort que el Bluetooth le trajo a nuestras vidas. Para eso, tal vez lo primero que debo decirles es que este sistema inventado en 1994 y que lleva el nombre de un rey danés, es una entidad casi omnipresente en la mayoría de los aparatos móviles que plagan nuestras vidas. Si bien casi todos asociamos al Bluetooth con los auriculares que desde hace casi una década se usan para hablar por celular con “manos libres”, la realidad es que el sistema sirve para muchísimas otras cosas.

Tal como ya en 2007 lo intentó explicar el icónico periodista especializado en tecnología del New York Times, David Pogue, este sistema fue “específicamente inventado para eliminar cables”. Pogue acierta cuando le da un rol clave a este proceso de supresión de cables, que además caracteriza al corto pero prolífico comienzo de siglo XXI. “Por si no ha se han dado cuenta, están desapareciendo a un ritmo alarmante. ¿El cable entre el auricular de su teléfono y el cuerpo? Se fue. ¿El cable entre su celular y el auricular en su oreja? Se fue. ¿El cable entre su laptop y su router? Se fue”.

Bluetooth es una “especificación industrial para Redes Inalámbricas de Área Personal (WPAN) que posibilita la transmisión de voz y datos entre diferentes dispositivos mediante un enlace por radiofrecuencia en la banda ISM de los 2,4 GHz. Esta es la definición “oficial” que cualquiera encuentra en infinidad de páginas una vez que se googlea el término, empezando por Wikipedia. Tal vez fue, en definitiva, esta definición que usaron sus propulsores durante mucho tiempo, la culpable de que casi nadie entienda bien qué es Bluetooth.

Una mucho menos técnica diría que es un sistema que permite crear una señal inalámbrica –en eso está emparentada con el wireless– con la cual se conectan aparatos que de otra manera deberían estar unidos por cables: el celular al auricular, el mouse a la computadora, el teclado al iPhone o iPad y, cada vez más, infinidad de otras combinaciones. Una de las diferencias que aparta al Bluetooth del más amplio pero también en algunos aspectos limitado wireless, es que su alcance máximo de conexión es por ahora de hasta unos 100 metros, aunque en la mayoría de los casos el rango oscila entre los 10 y 50 metros. Otra, esta vez a favor, es que consume muchos menos batería que la conexión inalámbrica, con lo cual el Bluetooth se vuelve el aliado perfecto para su uso en celulares, auriculares y electrónicos similares que no incluyen baterías demasiado poderosas.

Actualmente, miles de aparatitos tienen una pequeña pieza de hardware –un chip, una mini computadora– que permite que se conecten con otros dispositivos a través de Bluetooth. Esta larga lista incluye desde auriculares de teléfonos hasta cepillos de dientes, pasando por un enorme etcétera que incluye aparatos médicos que monitorean el ritmo cardíaco y hasta championes que miden rendimiento. La tecnología Bluetooth hace posible que le pases un ringtone de tu teléfono al de tu amigo, que imprimas una foto conectando –sin cables– tu cámara a la impresora, que tu iPad, iPhone, computadora o cualquier otro portátil transmita música a un equipo de audio sin conectarse físicamente, o que una aplicación de Android te diga si te lavaste los dientes todo lo profundamente que deberías. Bluetooth, en resumen, permite compartir voz, música, fotos, videos y casi cualquier otro tipo de información digital que se pueda transmitir inalámbricamente entre dos aparatos que están “pareados” (la explicación a ese término tan horrendo llega dentro de pocos párrafos).

Mirá mamá, sin manos
En 1994, un grupo de ingenieros de la compañía sueca Ericsson comenzó a trabajar en el desarrollo de un sistema de transmisión entre aparatos, que usara ondas de radio y permitiera contactos personales relativamente sencillos. Para ello se basaron en descubrimientos que se habían hecho en el ámbito militar más de cuatro décadas antes, en los 40. Así nació el gen del Bluetooth, un sistema que como la radio o la televisión utiliza ondas de radio para trasmitir información, con la gran diferencia de que en vez de hacerlo a lo largo de miles de kilómetros y para millones de personas, permite crear un espacio personal de trasmisión (se le denomina PAN, por su sigla en inglés, Personal Area Network). A diferencia de lo que sucede con la señal que comunica a un control remoto con la televisión, por ejemplo, la de Bluetooth no es interrumpida por objetos o paredes, por lo cual es posible conectar dos aparatos incluso en habitaciones diferentes.

Con la investigación de Ericsson avanzada, un grupo de compañías internacionales acordó trabajar conjuntamente para conectar sus productos a través de un sistema que los suecos bautizaron en honor de un rey danés-noruego del siglo X, HaraldBlåtand, o Harold Bluetooth… o –en español– Enrique Dienteazul… El nombre fue elegido porque el soberano medieval había sido clave a la hora de unir diversas tribus de Noruega, Suecia y Dinamarca que hasta entonces se enfrentaban aguerridamente. Lo mismo lograría la nueva tecnología, esperaban los científicos, acercando diversas industrias tales como la de los celulares, computación y automotores. El logotipo de la marca reproduce los caracteres rúnicos nórdicos de sus iniciales, H y B.

Hacia 1998 se creó el llamado Bluetooth Special Interest Group (SIG), una organización surgida del acuerdo entre compañías competidoras que sin embargo se unieron para impulsar la nueva tecnología; es por eso que ninguna empresa es dueña de Bluetooth, sino que trabaja con el resto para seguir desarrollando el estándar.Iniciado el siglo XXI comenzaron a fabricarse aparatos de diversas marcas equipados con Bluetooth, empezando por los celulares. Para entonces, cuando se promocionaba “celular con Bluetooth”, eran pocos quienes entendían para qué servía ese extraño y prometido beneficio. Los adelantados comenzaron a experimentar con los auriculares manos libres, que permiten hablar por celular sin necesidad de mantener el receptor junto a la oreja, incluso sin que éste se conecte al auricular a través de un cable.

Pasó un buen tiempo, sin embargo, hasta que los consumidores rescataron otras ventajas de esta tecnología. Con el desarrollo de los móviles –y de la industria de la computación en general, ya que son muchas las PC y notebooks que vienen equipadas con Bluetooth– los usuarios aprendieron que podían “parear” sus equipos con otros que eligieran, para enviar o recibir información.

Si usted tiene una agenda llena de contactos en su Smartphone y su compañero de trabajo le pide el teléfono del proveedor xx, podría enviarle ese número por mail, o por SMS, o incluso más rápido y casi sin necesidad de escribir, por Bluetooth. Es en ese momento cuando se genera una pequeña red inalámbrica personal, que permite que un celular se conecte con otro solo si ambos propietarios están de acuerdo en autorizar esta conexión. Un celular “invita” al otro, que debe aceptar el “pareamiento” para que finalmente se produzca la transmisión.

De igual forma funcionan casi todos los aparatos que incluyen Bluetooth: para conectar el celular con el estéreo del auto –lo que ya se puede hacer en cada vez más marcas y modelos que incluyen el sistema de fábrica– hay que permitir que ese celular “paree” con el sistema del auto en cuestión.

Cuando dos o más dispositivos (hasta ocho) equipados con Bluetooth se encuentran dentro de su alcance, establecen automáticamente una red de área personal llamada “piconet”, en la que esos aparatos acuerdan si van a intercambiar archivos o cualquier otro tipo de información.

Entre los usos más extendidos del bluetooth uno ha sido especialmente difundido en los últimos tiempos, en el marco de campañas de seguridad en el tránsito. Los sistemas como el Parrot o Jawbone, permiten hablar por teléfono mientras se maneja, sin necesidad de tocar ni una sola tecla del celular. A través de la voz del conductor se hacen llamadas y contestan las recibidas, además de otras funciones más sofisticadas que no se incluyen en todos los sistemas, como la lectura de mensajes de correo electrónico.

De los teléfonos, autos y computadoras el Bluetooth ha evolucionado a otros aparatos de diversas ramas, incluyendo la deportiva y la de la medicina. En estos casos se hace uso de una de las ventajas de esta tecnología, que es su capacidad para consumir muy poca energía de la batería del aparato.

En materia deportiva hay infinidad de opciones; el último en caer a la fiesta fue la multinacional Nike, que hace pocos días anunció el lanzamiento de un sistema que permitirá que ciertos modelos de championes de básquetbol incluyan un sensor de presión, capaz de monitorear los datos que va generando el jugador, para luego transmitirlos por Bluetooth a un iPhone. Los zapatos deportivos registran movimientos, incluyendo cuán alto salta el deportista, entre otros datos. El primer modelo que estará equipado con esta tecnología es el Nike Hyperdunk+; costará unos 250 dólares y podrá comprarse en comercios desde junio. La compañía anunció que LeBron James los usará en los Juegos Olímpicos de Londres.
Poco antes de este anuncio, Nike ya se había introducido en el mundo del “diente azul” con el lanzamiento de la pulsera de goma Fuel Band, que permite monitorear todos los niveles de un deportista. Estas estadísticas luego pueden ser compartidas por el deportista en redes sociales, o con sus amigos.

Bluetooth también se ha colado en el campo de la medicina. Dayton Industrial Co. creó la primera correa cardíaca que se asocia con un celular para mostrar el ritmo cardíaco, que luego el médico puede analizar desde su propia aplicación. Y el marketing también comienza a aprovechar esta tecnología. La banda Electro Band Data Romance decidió regalar algunas de sus canciones en MP3, para lo cual las trasmitió a sus fans en medio de un concierto, por medio de Bluetooth.

Bluetooth 4.0: la próxima generación
La última versión de esta tecnología se reconoce con el 4.0 y tiene dos variantes: Bluetooth Smart Ready y Smart. Según sus desarrolladores será el avance que acercará este sistema a todos los consumidores ya que, además de mejorar sus funciones, simplificará su uso. Con Bluetooth 4.0 los aparatos que se conecten podrán hacerlo constantemente con mínimo uso de batería, lo cual es particularmente útil para algunas ramas tales como la medicina. El nuevo cinturón que controla el ritmo del corazón, por ejemplo, puede estar todo el día conectado al receptor, pero solo enviarle datos cuando detecta algún comportamiento fuera de lo normal según los parámetros definidos previamente. Entre los gadgets que ya incluyen Bluetooth 4.0 –que además podrá seguir conectándose con electrónicos de versiones anteriores– está el iPhone 4s y el MacBook Air, así como la Mac Mini y Motorola Droid RAZR ; se estima que este año se lanzarán una gran variedad de aparatos que incluyen este adelanto, entre ellos monitores deportivos, equipamiento médico y hasta un sistema para controlar las luces de una casa. Con esta nueva versión se podrán superar dos de las principales constricciones de esta tecnología: el consumo de batería y la necesidad de “parear” más de una vez dos aparatos, lo que en la mayoría de los casos obliga a manejar molestas contraseñas que pueden desincentivar al usuario.

A la caza del diente azul


Parlantes inalámbricos. Hay de todo tipo, calidad y precio. Permiten conectar celulares, iPods, iPad y otros aparatos con conexión bluetooth para reproducir música sin necesidad de cables. Uno de los últimos lanzamientos de Bosé, es el SoundLink: audio de alta calidad con la libertad de conexión que permite la tecnología Bluetooth. www.bose.com
Teclados. Entre las últimas novedades se incluyen los pequeños teclados que conectan con un iPad y permiten escribir con mayor comodidad. Unos de los modelos más vendidos son los de Logitech.


Cepillo de dientes. El Beam es un cepillo de dientes con conexión Bluetooth que transmite información a una aplicación instalada en dispositivos que opere con sistema Android (celular o tableta). El cepillo “delata” a quien lo usa, con datos sobre movimientos, tiempo de lavado, cantidad de veces, etcétera.

Speaker para iPad. El proyecto Zooka se presentó en Kickstarter y ya lleva recaudados más de 50 mil dólares, el doble de su meta inicial. Es un pequeña barra que se adosa a uno de los lados del iPad y potencia el sonido que este emite.

Correa inalámbrica. Es un botón multiuso y se llama Zoom. Funciona como la correa con la que se pasea a una mascota, pero en este caso cuida que no te olvides de tu smartphone, permite recibir llamadas apretando un solo botón y hasta oficia de botón de pánico para conectarse con servicios de emergencia. www.zomm.com

Cámaras de fotos. En este caso el sistema Bluetooth permite transmitir las imágenes directamente desde la cámara a un teléfono o computadora, por ejemplo. La serie PEN de cámara Olympus ya lo incluye u ofrece como modulo opcional.

Televisores. Panasonic anunció que agregará Bluetooth a todos sus nuevos modelos HDTV de 2012, incluyendo la serie VT50. Son televisores 3D en los que el Bluetooth permite conectar el aparato con lentes 3D especiales.

Relojes. Hay gran variedad de marcas y modelos. La última novedad la lanzó Casio; el G-Shock GB6900 vibra cuando el usuario recibe una llamada en su celular, un mensaje de texto o e-mail, además de mostrar el nombre de quien llama. Mientras tanto, el celular puede estar en el maletín o bolsillo. También ayuda a encontrar el móvil y recuerda no olvidárselo en cualquier lugar.

Seguridad
Como toda conexión digital, sobre todo las inalámbricas, Bluetooth también puede tener flancos débiles prontos para ser atacados por hackers.

El proceso más corriente para “parear” (o pegar) dos dispositivos supone una serie de autorizaciones que en algunos casos exigen una contraseña. A pesar de esto, se han detectado dos brechas de seguridad.

Bluejacking. Sin notarlo, la persona que está recibiendo la información de un contacto también recibe la información de un hacker que así pasa a formar parte de la libreta de contactos. Luego puede enviar archivos que se abren automáticamente en el teléfono de la persona hackeada.

Bluebugging. El hacker accede al celular y puede hacer llamadas o enviar mensajes remotamente, sin que el dueño de ese móvil se dé cuenta de que eso está sucediendo.