Empezar a recorrer el camino de la transición para que los jóvenes ganen sus espacios en el combinado y los veteranos de guerra, cuartos en el Mundial y campeones de América, empiecen a ceder sus lugares es el gran dilema al que se enfrenta el entrenador Óscar Washington Tabárez. Y a pesar de que esas transformaciones suelen ser traumáticas, por lo que para unos implica despegarse y para otros asentarse, lentamente, sin grandes conflictos, el DT uruguayo comienza a encaminarlo: más allá del triunfo que Uruguay logró ante Ucrania, con el que los celestes se apuntan otra victoria en tierras europeas, el técnico le dio a Gastón Ramírez, Sebastián Coates y Abel Hernández algunos minutos para acumular horas de vuelo en el difícil mundo de los enfrentamientos de las selecciones.

Registrate gratis y seguí navegando

¿Ya estás registrado?

Registrate

Suscribite por USD 3,45 al mes

Suscribite
Esto, que comienza a desarrollarse casi naturalmente, adquiere un valor superlativo como consecuencia de que la renovación pasa a ser un proceso normal. Por esa razón, el gol que en la hora convirtió Abel Hernández, después de la gran asistencia de Luis Suárez, en el que el joven delantero celeste dejó desparramado al golero antes de inflar la red, brindó buenas señales. Porque el ataque comienza a ganar con el futbolista que surgió en las juveniles de Central Español. Además, Coates, que casi como la imagen perfecta del cambio de posta cuando ingresó por Diego Lugano, ingresó y se plantó en esa última línea con la misma autoridad que el capitán. Y Ramírez empezó a correr por la punta con la misma velocidad con la que un día llegó de su Fray Bentos natal para jugar en Peñarol.

Fue ese uno de los aspectos más positivos de la presentación de Uruguay ante Ucrania en un partido en el que no empezó bien para los celestes, porque a los 15 segundos, después de un error de Maximiliano Pereira y un mal cierre de la defensa, los ucranianos se adelantaron en el marcador. El mérito de Uruguay, superado por la velocidad de sus rivales en el primer tiempo y por los yerros de la defensa, fueron un disparo de Luis Suárez en el palo y el gol de Álvaro González con una alta dosis de fortuna.

Poco le duró la alegría a Uruguay en ese primer tiempo, porque tras el empate otra vez Ucrania se puso en ventaja. Y en el inicio del segundo tiempo, como en el primer período, Fernando Muslera fue clave para evitar la caída de su arco.

Como los partidos duran 90 minutos, Uruguay se armó de paciencia, de fútbol y de ocasiones para marcar. Todo transcurrió al ritmo de Luis Suárez, que el viernes jugó de Forlán. El de Liverpool, la figura, se puso el overol y bajó unos metros en la cancha para alimentar de fútbol a sus compañeros. No obstante, Suárez se encontró con la carencia de que en ataque no estaba alguien de sus quilates. Recién cuando en los últimos minutos ingresó Hernández, el salteño encontró en la Joya el socio para llegar al triunfo, porque hasta ese momento Cavani no había resuelto como necesitaba el equipo.

El último partido de Uruguay previo al debut en las Eliminatorias, en octubre próximo frente a Bolivia, confirmó el buen momento del fútbol celeste. El gran nivel de Suárez, quien es capaz de jugar de lo que Tabárez necesite, la renovación que naturalmente se va dando, el deseo de los jugadores por defender a la selección (“Buena victoria después de un gran partido!!! Muy contento por volver a ponerme la ‘celeste’”, twitteó Suárez después del triunfo) y ese espíritu ganador que sigue alimentando la selección. La siembra es muy buena de cara a lo que se viene.