Hay que rascar en la memoria para recordar un partido con tantos goles evitados en la línea, y en el que el equipo que hizo más méritos se llevó el castigo del empate. Hice el ejercicio en el camino de regreso al diario y enseguida saltaron algunas imágenes: la de Fabián Carini y Sebastián Viera volando de palo a palo en La Paz, en los últimos empates de Uruguay ante Bolivia; o aquella noche en el Estadio Centenario por la Libertadores, en la que Luis Barbat (en América de Cali) se llevó un 10 por su actuación y los albos no pudieron vulnerar su valla. Desde el domingo quedó grabado para siempre la tarde en la que Fénix logró un milagroso empate en el Parque Central. Porque Nacional, que no jugó bien el primer tiempo, en el complemento le puso tanto vértigo a su fútbol que las 11 ocasiones que generó no fueron suficiente para quebrar la resistencia de un equipo que defendió como siempre, desde que llegó Rosario Martínez, y rescató un punto con sabor a hazaña.
Castigo al fútbol
Nacional jugó como para llevarse el triunfo, pero la fortuna –que se vistió de albivioleta– y un error del juez lograron el milagro del empate
