No todo lo que rodea a los protagonista de la selección de fútbol son estadios llenos, éxitos deportivos y glamour. También pasa por recorrer un camino de ayuda desde el anonimato y brindar una mano al que la necesita, con el impulso que otorga el pedestal en el que transitoriamente el fútbol colocó a algunos ciudadanos. Fue por eso que, en la semana del 7 de noviembre, Diego Pérez llegó a Montevideo, esta vez para jugar por Uruguay el partido de las Eliminatorias frente a Chile, y desde el aeropuerto se fue hasta su Atenas, el de Palermo.

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Ese club que lo vio nacer y lo cobijó cuando era un niño. En la más absoluta reserva, porque la exposición pública de cualquier futbolista de la selección genera una movida que supera la euforia que despierta una estrella de la música, Pedro Salord, el ideólogo de esta obra social, arregló con el Ruso y con la profesora que estaba a cargo del grupo que el volante iba a llegar para sorprenderlos. Estuvo más de una hora, lo nombraron padrino del Merendero y Taller del Club Atenas, se sacó fotos, firmó autógrafos y dejó para los niños un recuerdo imborrable.

“El Ruso, que a los seis años iba a un jardín que funcionaba en el club, y que, igual que su padre y su hermano, es hincha de Atenas, surge como una referencia como profesional en el deporte y en la vida; por eso le pregunté si quería ser el padrino de la obra social que hacemos, y aceptó enseguida. Tenías que ver la experiencia que vivieron esos chiquilines”, relató Salord, ex jugador de Atenas, campeón Federal en 1969.

“Esto lo empecé porque soy de Atenas y de Palermo. Y cada día querés hacer algo nuevo. Ahora vamos a conseguir un médico para los niños”, agregó.

“Los que concurren no son solo los carenciados de comida, como podía suceder en el país que vivimos nosotros hace muchos años; van los que sufren otro tipo de carencias”, dijo Emir Cámara, presidente del club. “Pero el valor que tiene esto es incalculable, porque llueve y no dejan de ir”, agregó.

El merendero y taller empezó a funcionar hace cuatro años y actualmente apoya a 30 niños. Además de la alimentación, brinda a los pequeños de 6 a 10 años psicólogo, sociólogo, taller de arte, de música, artes plásticas, educación física, y la inolvidable experiencia de disfrutar una tarde con el Ruso Pérez. Como para que la sufrida vida que llevan, cada tanto, les regale una sonrisa.