Parece claro que el canciller, Luis Almagro, no tenía forma de impedir que el presidente francés Nicolás Sarkozy le dijera al mundo el viernes 4 que Uruguay es un “paraíso fiscal” que debe ser apartado de la comunidad internacional. Pero quizás podía haber estado enterado que ese día el G20 iba a tratar ese polémico asunto, o podía haber manejado de otra manera las relaciones diplomáticas relativas al hecho o, por lo menos, haber explicado mejor los vaivenes de los contactos que el Ministerio de Relaciones Exteriores mantuvo con los países involucrados.

Pero la actuación de Almagro en la emergencia fue un tanto errática, como errática y confusa fue su participación en otros temas disímiles como el funcionamiento del Parlamento del Mercosur o el intento de anulación de la ley de Caducidad. Apenas enterada de las declaraciones de Sarkozy, la Cancillería uruguaya llamó al embajador en Francia, Omar Mesa, como forma de protesta y le exigió al gobierno galo que aclarara si los dichos habían sido hechos en nombre del país o del Grupo de los 20.

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Casi de inmediato, Francia, a través de su embajador en Montevideo, Jean-Christophe Potton, respondió que la declaración expresaba la opinión del grupo que integran los países con las economías más poderosas del mundo en consonancia con la revisión de “paraísos fiscales” hecha por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Sin embargo, Almagro demoró varios días en resolver que el embajador Mesa recién retome su tarea en Francia la próxima semana. Y en declaraciones posteriores no queda claro si el gobierno uruguayo cree que el contenido del discurso de Sarkozy fue el resultado de un exceso personal, si representó a su país o si habló en nombre del G20. “De entrada quedó claro que esto había sido un exceso en la conferencia de prensa. Así fueron las comunicaciones que recibimos y así se contextualizó inmediatamente”, dijo Almagro el viernes 11 en radio Sarandí.

Pero más adelante en la entrevista sostuvo que ese detalle aún está difuso. “Es uno de los puntos que estamos terminando de aclarar con Francia porque tenemos la información de la interna y de otros integrantes del G20 de que lo que se dijo en esa conferencia de prensa no estaba acordado y eso ha quedado bastante claro”, sostuvo. Un poco más avanzada la entrevista, Almagro dijo que la posición de Francia ha sido muy clara. “Fue muy clara en el marco de trabajo de la OCDE, fue muy clara en el Foro de Transparencia Mundial. La posición francesa reconoce y ha reconocido la cooperación impositiva que tienen los dos países”, sostuvo.

Zapatos Pero el ministro Almagro ha tenido actitudes un tanto erráticas en otros acontecimientos. Cuando en mayo de 2010 el gobierno debió decidir si votaba a Néstor Kirchner como secretario general de la Unasur, el canciller se las vio difícil para explicar por qué Uruguay se inclinó por la abstención. “Ni voto vi veto”, dijo Almagro. Y señaló que el gobierno de José Mujica “acompañó el consenso” del resto de los países de la región ya que no aplicó el veto que podría haber echado por tierra la postulación.

“Es un problema de terminología. ¿Qué es el consenso? Consenso es que no existe votación y tampoco abstención al respecto. Es que ninguna parte se opone a la decisión”, sostuvo.Además, Almagro tuvo un desencuentro con Mujica cuando se convirtió en uno de los principales redactores e impulsores del proyecto para eliminar la Ley de Caducidad.

El canciller dijo que sus pasos tenían el aval del mandatario. Pero Mujica lo dejó pagando. “Los aportes realizados por el canciller Almagro en una comisión del Frente Amplio no fueron decisión del gobierno sino colaboración militante y personal del mismo”, publicó Mujica en la pagina web de presidencia.

Luego, el mandatario declaró: “Se me escapó el canciller. ¿Qué quieren, que le pida la renuncia? Cometió un error pero no lo considero un error capital”. Almagro siempre dijo sentirse cómodo en su cargo. Cuando en mayo de 2010 concurrió al Parlamento para dar noticias sobre el conflicto con Argentina por la pastera de Botnia, el canciller aseguró: “Estoy contento de estar en mis zapatos”. Y los legisladores se rieron por la ocurrencia.
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