Los hinchas de Liverpool miran la tabla de posiciones del Clausura y se pellizcan. A aquellos que ya vivieron una situación similar en 1973 se les llenan los ojos de lágrimas, pero no quieren ilusionarse, porque saben que salir campeón es tan difícil como concretar un nuevo estadio para la celebración de los 100 años, en 2015. De todas formas, nadie les quita la posibilidad de disfrutar y hablar de su Liverpool con orgullo, igual que en las derrotas, pero con la seguridad de que ahora los demás tienen que respetar su liderazgo en la tabla de posiciones. Hablan con propiedad. Con la fuerza de los números.

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Para el gerente deportivo del club, Carlos Ferragut, “la institución está madura y se ven señales”, pero lejos de aventurar mayores éxitos en esta temporada, se detiene en lo que recorrieron hasta el momento. “Hay orden, seriedad, paciencia para esperar los resultados, se trabaja muy bien en formativas y todos los jugadores tienen las comodidades básicas, y eso hace la diferencia. Hasta ahora el equipo de Primera realizó muy buenos partidos, pero hay que ir paso a paso”, destacó Ferragut que prefiere el perfil bajo, a pesar de ser quien aconseja al oído al presidente José Luis Palma, la cara visible del equipo negriazul y el responsable de todo lo positivo y negativo que vive la institución.

Para Ferragut, lo que sucede con Liverpool es lo que acontece con un jugador a lo largo de su carrera. “El futbolista acumula entrenamientos y, si trabaja con profesionalismo, a la larga consigue buenos resultados. Y en los clubes pasa lo mismo. Esto no quiere decir que con trabajo acumulado, formación genuina de jugadores, y que haya futbolistas de Liverpool en todas las selecciones, te asegure ser campeón”, destacó.

La base del éxito del líder del Torneo Clausura, que ganó los cuatro partidos que disputó, tiene columnas muy sólidas en las divisiones juveniles que desde que llegó Palma al club sufrieron una transformación.

El 40% del presupuesto que maneja Liverpool lo invierte en sus divisiones juveniles. Bajo la coordinación de Pedro Catalino Pedrucci, aquel exquisito volante de las décadas de 1980 y 1990, y del trabajo que realizan los entrenadores surge la clave para el éxito.

“Le metemos más músculo que inteligencia”, define el gerente deportivo del club.

Ferragut no quiere hablar de números, pero del balance del club se desprende que el presupuesto de Liverpool es de US$ 140 mil mensuales y está de mitad de tabla para abajo entre sus pares, muy lejos de los millonarios gastos de Nacional y Peñarol, y distanciado de los que manejan Danubio y Defensor Sporting. Sin embargo, los negriazules miran la tabla desde arriba.

La llegada del golero Juan Castillo en la última semana del período de pases, la de Edison Torres y Pablo Melo, además de Diego Vera, le dieron a Liverpool el salto de calidad para estar en ese lugar de privilegio en el campeonato local.

En la quinta fecha, que se jugará el próximo fin de semana, el equipo que dirige Julio César Antúnez, se enfrentará a Cerro Largo en Belvedere. Y allí otra vez estarán los hinchas de siempre, los de las derrotas y las victorias, para aplaudir lo que les regalen desde el campo.