No es la primera vez que Tabárez atraviesa por las mismas circunstancias, que visualizo como un problema aunque él interpreta (lo expresó en setiembre de 2009, ver frase publicada más abajo) que es una forma de dirigir y confiar en los hombres en los que deposita todo su crédito. Recuerdo haber realizado mención a una situación similar después de la derrota que Uruguay sufrió ante Perú en Lima en 2009, por las Eliminatorias para Sudáfrica, en un partido en el que no jugó Diego Forlán. En aquella ocasión, como el sábado ante Venezuela, el técnico se demoró en los cambios. No sé si la selección habría ganado en Lima o el sábado en el Estadio Centenario, pero hubiera probado todo lo que estaba a su alcance para intentar variar el rumbo del partido.
El talón de Aquiles de Tabárez
El DT de Uruguay tiene un plan casi perfecto, pero la lenta reacción para realizar los cambios es el punto débil y lo expone a situaciones como la del sábado
