El triunfo del estratega
En momentos claves de la temporada, Gallardo tomó decisiones que fueron determinantes
En setiembre de 2011 Nacional sufre los peores momentos de su recorrida por el Apertura, de esos que hoy parecen ser parte del pasado lejano y que muy pocos recuerdan, pero que forman la estructura del mejor equipo del año (así lo dice la Tabla Anual). El trabajo del entrenador Marcelo Gallardo está bajo sospecha, porque no le encuentra la vuelta al equipo, el silencio de la tribuna es la peor expresión del hincha y los dirigentes comienzan a mirar con desconfianza el proceso del debutante DT –excepto el presidente Ricardo Alarcón que siempre confío en él–; entonces le ofrecen al argentino a Sergio Rodríguez y a Joe Bizera para reforzar la defensa, porque Sebastián Coates había emigrado a Inglaterra, el argentino Poclaba no colmaba las expectativas y Jadson Viera estaba lesionado. Gallardo podía haber tomado por el camino más corto y más sencillo: aceptaba los ofrecimientos de los dirigentes, y en caso de no conquistar el primer lugar hubiera compartido culpas. Sin embargo, prefirió confiar en el plantel que armó para definir el título del primer semestre. La fortuna que requiere cualquier conquista, porque los errores que surgieron a todo nivel en Peñarol despejaron el camino para llegar al título en forma hazañosa, y la confianza que Gallardo depositó en su grupo, una decisión que reforzó el ánimo de los suyos, resultaron claves. No vinieron Rodríguez ni Bizera y terminó jugando con Darwin Torres como zaguero.
A lo largo del Clausura pasó situaciones similares; en algunas acertó (cambio de golero) y en otras se equivocó (la rotación), y llegó a la última fecha del Clausura con la opción de utilizar a Andrés Scotti sin haber entrenado en toda la semana, porque estaba afectado a la selección, en el decisivo partido frente a Liverpool. El lunes pasado, antes de que el tema alcanzara peligrosos niveles por la exposición pública, cortó por lo sano, dijo que a Scotti no lo iba a utilizar y que iba a jugar con los que estaban en el plantel. Para muchos fue una movida arriesgada, sin embargo, ayer demostró que otra vez acertó en la decisión, aunque en los últimos minutos le faltó la voz de mando de un Scotti para cerrar el partido ante Liverpool sin tanto sobresaltos.
Los entrenadores van marcando su carrera por las decisiones que adoptan y la firmeza con la que las defienden, y en ese rubro Gallardo arrancó con saldo ampliamente favorable, a pesar de que le quedó la mochila de la pobre campaña en la Copa Santander Libertadores, en su primera temporada como entrenador.
Goleador del Uruguayo
Richard Porta se consagró artillero del Campeonato Uruguayo con 17 goles, uno más que Zalayeta, que convirtió en 15 partidos jugados (5 en el Apertura y 10 en el Clausura) en la temporada y luego de brindar el hándicap de que no actuó en el club entre setiembre y enero, porque emigró a Emiratos Árabes para jugar en Al Wasl.