Corren días en los que ser opositor en Uruguay, parece haberse convertido en una tarea bastante sencilla. A los dirigentes blancos, colorados e independientes les basta con abrir los diarios por la mañana para encontrarse con argumentos diversos como para cuestionar al gobierno de José Mujica en temas tan variados como los derechos humanos, la educación y los impuestos.

Pero ¿de verdad el presidente Mujica les está haciendo el trabajo fácil a los opositores?

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“Todas estas contradicciones y errores le están haciendo mal al Frente Amplio y nos da a la oposición un espacio grande para movernos. Pero, a su vez, la agenda la marca Mujica y se habla de lo que hace Mujica. Y, además, el gobierno tiene una oposición interna que, para la prensa, resulta más interesante. No es tan sencillo”, dijo a El Observador el senador colorado José Amorín (Propuesta Batllista).

Además, Mujica cuenta con un aliado para nada desdeñable. La buena situación económica por la que atraviesa Uruguay es capaz de eclipsar cualquier tropiezo del presidente en asuntos que la población quizás considera subsidiarios.

A primera vista parece que el periplo de la Ley de Caducidad abrió un flanco tan enorme en el oficialismo que a sus adversarios les hubiera bastado con sentarse a observar el lío. Es más, el día en el que fracasó en la Cámara de Diputados la anulación de la ley de Caducidad, los parlamentarios blancos, colorados e independientes usaron los argumentos del presidente Mujica para advertir sobre los riesgos de esa iniciativa. “No lo digo yo, lo dice el presidente Mujica”, señaló una y otra vez el diputado nacionalista José Carlos Cardoso (Unidad Nacional).

El affaire del video con amenazas de supuestos militares contra integrantes del Poder Judicial también dejó mal parados a los ministros Eduardo Bonomi (Interior) y Luis Rosadilla (Defensa) quienes fueron llamados a sala para que explicaran, entre otras cosas, por qué no accedieron a ese material que llegó a manos de Mujica, de abogados y de periodistas.

La reforma educativa es otro de las propuestas del gobierno en la que los opositores no tienen que esmerarse demasiado para notar los diferentes perfiles que exhiben los sindicatos de la enseñanza y los sectores moderados del Frente Amplio.

En los últimos días, la propuesta de Mujica de aumentar los impuestos a los grandes propietarios de tierra generó polémica adentro del gobierno –el ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, amenazó con irse- y le abrió nuevas oportunidades a la oposición para disparar contra el gobierno. “Esto es un país, no es un boliche”, se quejó el líder colorado Pedro Bordaberry (Vamos Uruguay). “Los errores del gobierno nos ayudan a hacer mejor nuestro trabajo. Pero eso a mi me da una gran tristeza”, agregó.

El líder blanco Jorge Larrañaga (Alianza Nacional) reconoció que el gobierno “hace agua por varios lados” pero aseguró que no le agrada esa situación. “El gobierno extendió la mano, agarró un martillo y se está martillando él solo. No puede ser tanta improvisación junta, tantas diferencias tan evidentes y exhibidas sin pudor. Pero a mí todo esto me preocupa. No me alegra. Yo no soy un especulador ni un alpinista de la política. Todo esto le hace mal al país. No es para ponerse contento”, señaló el parlamentario.

El también senador de ese sector Sergio Abreu dijo que “con los problemas que tiene el gobierno hasta la oposición está desorientada”. “A veces no se sabe qué apoyar y qué no porque no están claras cuáles son las propuestas. El liderazgo de Mujica es anárquico, ecuménico, sentimental”, ironizó Abreu.En tanto, el diputado del Partido Independiente Iván Posada observó que no existe una sola oposición. “Existen varias estrategias opositoras aún dentro de un mismo partido”, señaló.

Además, precisó que el gobierno corre con una gran ventaja gracias a una buena situación económica. “Y eso genera opinión pública favorable, pese a que la gestión en otros aspectos es mala”, dijo. En definitiva, las idas y venidas de Mujica a veces lo convierten en un blanco fácil pero en otras, es difícil hacer puntería.
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