El estampido sonó en el techo de la casa de Flavio interrumpiendo la lectura de una ficción acerca de marcianos llegados a la tierra tras los orígenes de la perra soviética Laika, a quien los extraterrestres adoraban como a un dios.
Extraños en la azotea
Por las noches, Juárez soñaba con avionetas, inmolaciones imposibles, extraterrestres y una galería de asesinos exóticos.
