Fútbol en estado natural
En el fútbol no todo es modernidad y grandes obras: también existen extraños estadios que respetan el concepto de la naturaleza y fueron levantados en lugares insólitos
La pasión por el fútbol no tiene límites. Hay miles de ejemplos de historias de amor por los colores de un club. Historias que se llevan grabadas en la piel para siempre. Acontecimientos que marcan a las instituciones. Pero poco se conoce sobre la forma en que los clubes llevaron adelante la construcción de sus estadios. Claro que es conocida aquella aventura a puro cemento del Centenario hasta llegar a estos tiempos donde la tecnología determina que los escenarios tengan techo y hasta calefacción en el césped para tolerar los intensos fríos o nevadas.
Pero poco se conoce de historias de canchas donde se respetaron las condiciones naturales del lugar para levantar esas moles de cemento.
A lo largo y ancho del mundo hay innumerables casos de estadios que son considerados los más extraños del mundo por diferentes circunstancias.
Para que tengan una idea, en Singapur le ganaron terreno al agua y montaron un estadio como si acá se pusiera una cancha en la rambla y la tribuna se colocara sobre la calle mirando al mar.
Las obras escogidas para mostrar a alguna de las canchas más extrañas del mundo apuntaron a aspectos naturales y otras por la construcción de sus tribunas. El caso más claro es el escenario sudafricano Mmabatho. Un ingeniero ruso llevó adelante una extraña forma de levantar las tribunas. Las realizó tipo escalera y se comunican por rampas por las cuales el público asciende para ocupar sus lugares.
A nivel de la naturaleza se debe descatar el estadio Municipal de Braga, que se dio el lujo de albergar la Eurocopa de Naciones. Es que lejos de dinamitar una montaña la respetaron. Entonces el escenario no tiene tribunas populares y en su lugar se ve la montaña, donde fue colocado un enorme tablero electrónico.
Otra joya natural es el Janguito en Brasil, donde predomina el verde y hasta las cabinas de prensa están en medio del pasto y fueron construidas con madera.
Pero el más curioso es el Marina Bay de Singapur. En una bahía artificial gigante se construyó un estadio de fútbol flotante. Con sus 120 metros de largo por 83 de ancho, es el estadio flotante más grande del mundo, está hecho de acero y resiste sin problemas el peso de 1.070.000 kilogramos). Por otro lado, las tribunas (sobre tierra firme) tienen capacidad para unas 30.000 personas. A la cancha, que soporta el peso de unos 9.000 espectadores, se accede por medio de tres puentes.
¿Y en Uruguay? En casa también contamos con escenarios y determinadas particularidades que salen del común denominador y que, como tal, deben ser señaladas. El peculiar e histórico Olímpico de Rampla. Al margen de que para los uruguayos sea algo común, no es habitual que un escenario se monte al costado del río y que una tribuna tenga como escenario un astillero. Muchas son las historias de balones que fueron a parar a la bahía y de gente que se lanzaba a nadar en busca de la pelota.
Fue una de las grandes sensaciones en la Eurocopa 2004 y la novedad es que está tallado en la ladera de una roca en el sitio de una antigua cantera. Su construcción requirió US$ 122 millones. No tiene tribunas cabeceras porque ese lugar lo ocupa el costado de la montaña, la cual sirve de soporte para el tablero electrónico.