A esa altura de la tarde, cuando ya llevábamos casi 11 horas de actividad más física que periodísticas –aunque una iba ligada a la otra–, costaba encontrar buenas excusas para seguir caminando rumbo al metro de Wembley. Como en una prueba de ruta de ciclismo, íbamos tirando un rato cada uno para ganarle al cansancio, cuando de pronto, Julio Barcelos, el fotógrafo de El País dice: “Mirá, ese tiene que ser algún deportista famoso, porque le piden fotos”. A más de 150 metros, eran solo dos hombres, uno más rubio que el otro, vestido con el uniforme del equipo de Gran Bretaña, no más que eso. Incluso podía ser cualquier ciudadano inglés que compró la indumentaria y andaba de paseo por la ciudad. No obstante, los acontecimientos que giraban en torno a esa dupla planteaba indicios de que no debía ser uno más porque otra vez lo volvían a detener. Apuramos el paso con Edward Piñón, de El País, y Federico Buysán, de Sport 890. Cuando, en sentido contrario se cruzó una de las fans que se había tomado una foto unos metros antes y tenía dibujada en su rostro una sonrisa de oreja a oreja, le preguntamos quién era y respondió: “Pearce”. No era ni más ni menos que Stuart Pearce, el técnico del equipo de fútbol británico, que acababa de terminar la conferencia de prensa en el Estadio de Wembley, y junto a uno de sus asistentes retornaba a la Villa Olímpica.
Gracias por todo, Pearce
Un lujo. El técnico británico hizo de guía de Londres para el periodista de El Observador
