Qué cambiante es la vida del fútbol. Un minuto podía haber determinado que Óscar Washington Tabárez estuviera esta mañana regando las flores de su jardín. Pero Savorío, el delantero de Costa Rica, se equivocó al definir, y el Maestro fue al Mundial. De ahí para adelante todo fue una eterna luna de miel con Uruguay. Ojo, por méritos del constructor de esta idea. De un tiempo a esta parte Tabárez dice hacer el ejercicio de preguntarse: “Qué hubiese sucedido sí...”. Y se plantea los dos escenarios.

Hoy Tabárez integra una lista de los 10 mejores entrenadores para ser votados como el mejor del mundo por parte de la FIFA.

Si Savorío la metía... otra era la historia. Pero la que cuenta es la real y Tabárez peleará con reconocidos colegas.

¿Quiénes votan? Capitanes y entrenadores de las federaciones afiliadas a la FIFA y 96 periodistas. Los participantes deben optar por tres técnicos de la lista que reciben cinco, tres y un punto respectivamente.

¿Qué armas tiene Tabárez para pelear contra Josep Guardiola, Alex Ferguson, José Mourinho o Arséne Wenger? Su obra. Al margen de su palmarés y la conquista de la Copa América de Argentina, su obra es destacada a nivel mundial. Fue el contructor del resurgimiento de la celeste.

En 2006, cuando asumió por segunda vez como conductor de Uruguay, sentó las bases.
“Lo primero que propuse es establecer las mismas bases teóricas y metodológicas a todas las selecciones nacionales”, dijo el 8 de marzo de 2006.

Otro tema fue el jugador. Apostó por un perfil de profesional. “La persona en primer lugar, un joven talento debe entrenar y prepararse para los desafíos de la vida. Los dobles horarios van a ser replanteados. El joven debe estudiar, no debemos entorpecer eso, debemos favorecerlo, eso acrecienta las posibilidades deportivas del talento”, comentó.

La competencia. “Es importante una organización de selecciones y primordialmente a las juveniles que deben salir a buscar actividad internacional”.

Y palabras que grabó a fuego en sus dirigidos: “Que sepan qué es la selección, que van como privilegiados y que lo devuelvan con ganas y orgullo. Que sepan el por qué de las cosas que hay en el ámbito de los niños: antes había espejos, se trasmitía eso, pero cambió. Todo se acerca de manera programada y ser realistas de esto, preparar a los niños para su futuro porque muchos van a ser profesionales pero otros no. Si uno mira una foto de las selecciones juveniles verán que hay un gran porcentaje de jugadores que no sabemos quiénes son, debemos atender a los dos. Esto es imprescindible e impostergable. No estamos muy bien pero podemos estar peor”.

Pero acaso lo fundamental fue hablar claro: “Cuando vinieron por primera vez yo les recordé a los futbolistas lo que se decía: que van a robar la plata, que no ponen la pierna, que no ponen el mismo espíritu que en sus equipos; entonces se va a seguir diciendo mientras no demuestren lo contrario. Y ahora este grupo lo tiene en la piel y yo no necesito decirles nada. Es un regocijo del alma ver como son, como actúan y como se preocupan por la gente de este país, no solo en la cancha sino en las cosas que hacen afuera por iniciativa de ellos. Hay gente que viene a agradecerme en nombre de los hijos y emociona eso”.

Con estas armas peleará Tabárez. Simplemente con su obra.