Peñarol tiene esa extraña seducción de meterse solito en un lío. Nacional deambula entre su discurso predicador y su accionar totalmente opuesto. Y la incoherencia campea y reina el ambiente.
La incoherencia de los grandes
El regreso de Antonio Pacheco y la contratación de Gustavo Díaz dejó muy mal parados a los dirigentes de Peñarol y Nacional
