Antonico no entendía bien de qué se trataba aquello del alcalde, pero los candidatos a ocupar ese cargo le explicaron que es algo así como "un intendente chico". La idea lo entusiasmó, porque de ese modo evitaría tener que ir tan seguido a Melo por esto y por lo otro. Este veterano de boina y alpargatas bien bigotudas vive en Arbolito, un pueblo ubicado a 35 kilómetros de Melo que elegirá su primer alcalde el 10 de mayo y se convertirá en el municipio menos poblado del país.

La primera ley que aprobó el Parlamento desde que Tabaré Vázquez volvió a asumir como presidente fue la creación de doce nuevas alcaldías y una de ellas es Arbolito. Según los datos del censo realizado en 2011 allí viven 189 personas. Hay 55 viviendas ocupadas y otras 30 abandonadas. El circuito tiene 258 habilitados, más que el total de la población debido a hay gente que abandonó el pueblo pero nunca cambió la credencial.

A pesar del pequeño tamaño, la disputa por gobernar esos pagos es intensa. Cinco candidatos, dos frenteamplistas y tres blancos, intentan convencer a los vecinos de que están aptos para solucionar los problemas de la zona. Dos trabajadores rurales, un obrero de la construcción, una limpiadora y vendedora de cosmética femenina y un pequeño productor lanero son los que están en carrera electoral.

Se trata de una campaña diferente. En Montevideo, Canelones y otras zonas densamente pobladas los candidatos suelen prometer campañas "puerta a puerta" para escuchar a los vecinos. En Arbolito eso se da literalmente: los postulantes aprontan el mate luego de trabajar y caminan entre las calles de balastro charlando con cada una de las familias. Hablan de sus ideas y muestran su lista para demostrar que el asunto viene en serio.

Arbolito es un pueblo de casas desperdigadas y gente humilde ubicado en una zona de sierras, sobre la falda del Cerro Largo que da nombre al departamento. Tiene un juzgado sin juez y una parroquia sin sacerdote. El magistrado se jubiló hace un mes y aún no han designado a otro. El cura, por su parte, se marchó hace diez años y por ahora no ha llegado otro.

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La comisaría tiene poco trabajo. En lo que va del año la única denuncia fue la falta de un generador. El policía revisa con paciencia el cuaderno de forro azul en la mañana del viernes 24 de abril y por allá aparece anotado el robo de una oveja en 2014. Y poca cosa más. El uniformado cuenta a El Observador que reciben entre 20 o 30 denuncias por año, pero nada de homicidios, robos a casas o copamientos. "Acá eso no pasa", dice. La seccional tiene dos calabozos pero casi no se usan. Uno oficia de depósito y en el otro cada tanto llevan por un rato a un borracho de la zona al que todos conocen que a veces se pone un poco pesado con los parroquianos. Cuando suena el teléfono generalmente es porque tienen que trasladar a algún enfermo a Melo.

TIERRA DE BLANCOS CON COLORES DEL FRENTE

Cerro Largo es uno de los departamentos más interesantes para analizar desde el punto de vista electoral en la actualidad. En octubre las elecciones nacionales de 2014, el Frente Amplio dio el batacazo en las tierras de Aparicio al superar por 4.189 votos al Partido Nacional y los dirigentes locales de la coalición de izquierda aspiran a obtener por primera vez esa intendencia. Sería "un terremoto", dicen. Pero los blancos sostienen que esos votos pertenecían al entonces presidente José Mujica y confían en mantener el poder a nivel municipal. Y Arbolito será uno de los bastiones disputados.

En octubre, los blancos se impusieron allí como la fuerza política más votada con 93 votos, pero el Frente Amplio se ubicó segundo con 87 sufragios, tan solo seis menos, según datos aportados a El Observador por la Junta Departamental de Cerro Largo. Los colorados lograron 17 votos, pero ahora ni siquiera tienen candidatos a la alcaldía.

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Aquellas tierras poco fértiles recuerdan la célebre Carga de Arbolito de 1897, en la que Chiquito Saravia, el hermano de Aparicio, murió a manos de las tropas del Ejército del gobierno colorado que comandaba Justino Muñiz, muy superior en armamento y soldados. Ese enfrentamiento es reivindicado por los blancos como una muestra de coraje y heroísmo. Ahora Arbolito se prepara para la batalla de las urnas, en la que los blancos quieren que un caudillo suyo sea el referente del pago y los frenteamplistas desafían a la historia y quieren imponerse.