Existe, al menos en el discurso, una ética considerada de “izquierda” que, entre otras cosas, supone priorizar el sueldo de los trabajadores a los intereses de los empresarios, pagar las deudas con aquellos que se lo merecen y evitar hacer negocios con gente de antecedentes “sospechosos”.
La otra cara de la izquierda
La oposición machacó en que el FA dejó de lado sus principios éticos de sus orígenes y priorizó los intereses de los empresarios a los de los trabajadores de Pluna
