Parece mentira pero Peñarol está destinado a pelear cuesta arriba. Inició el camino en la Libertadores con la ilusión a flor de piel por la campaña del año anterior pero Atlético Nacional le pegó un baile que sacudió sus cimientos. La movida puso en juego el trabajo de su entrenador. Pero Gregorio inició el camino en el Apertura y la victoria ante El Tanque pareció darle un poco de aire. Sin embargo, la decisión estaba tomada. La directiva, en polémica decisión, lo terminó cesando. Los tiempos no daban y Goncalves tomó el equipo interinamente. Salió airoso del duelo con Bella Vista. Hasta que llegó la hora de Jorge Da Silva. Y otra vez la piedra en el camino. Movió Cerro Largo, toque atrás para el lateral Nazario que la revoleó al aire, la pelota picó, Telechea la corrió sin marcas y tiró el centro. El brasileño Lima cubrió y como una ráfaga Rino Lucas remató a la carrera para sorpresa de todo el Centenario. Apenas 19 segundos y el destino volvía a poner a Peñarol cuesta arriba.
Salir del shock
Evidentemente le costó al equipo aurinegro salir del estado de shock. Pero con el paso de los minutos comenzó a ejercer presión sobre el arco de Campaña. Con poca claridad precisión pero fue metiendo a Cerro Largo contra su arco. Un remate de Estoyanoff, un tiro de esquina cedido y una pelota larga al segundo palo que bajó Alejandro González para que Zalayeta, de espaldas al arco, terminara con la resistencia arachana. Un alivio en medio de dos semanas de locura. Apenas un alivio porque, lejos de seguir de largo, Peñarol volvió a reiterar falencias del pasado. Lento, sin solución por las puntas y con problemas cuando lo encararon, sobre todo por el sector izquierdo de su defensa. Pedro disimuló y no cambió mucho la baja de Aguiar que salió lesionado a los 23 minutos. Un cabezazo de Blanco y un remate de Estoyanoff cerraron las situaciones de un primer tiempo equilibrado.
Para el inicio del complemento Da Silva tiró toda la carne en el asador: Mora por el tímido Silva que se había limitado a tirar algún centrito y poquita cosa más.
Pero Peñarol parece engualichado. Apenas habían transcurrido tres minutos de la reanudación cuando volvió a ser sorprendido y lastimado. Telechea, otra vez por derecha, remató cruzado, Carini no pudo contener y en su intento por despejar Juan Álvez puso en ventaja al elenco del interior. Otra vez cuesta arriba.
El partido de la gente
Entonces la gente comenzó a jugar su partido. Y la tribuna despertó al equipo, lo empujó y Cerro Largo se apichonó y se metió solito en la cueva pagando las consecuencias. Luego de una desinteligencia de Campaña con Lucas que determinó una salvada del golero ante remate de Estoyanoff, llegó el empate. Tiro de esquina y cabezazo salvador de Darío. Otra vez volver a empezar.
Se armó flor de partido. Es que cada vez que Cerro Largo no se quedó en una simple amenaza. Cuando fue golpeó a las puertas del gol de un Peñarol con dificultades por la zona de Darío y Alejandro González. Por esa zona entre Rino Lucas y Lima contaron con tres chances más que no resolvieron bien.
El tema es que Peñarol cuenta con un jugador extra. Su tribuna, su gente, que entiende de este negocio y sabe cuando hay que empujar, cuando se debe levantar al equipo y llevarlo de la mano al arco rival. Y la gente lo empujó al carbonero a la victoria levantando el ánimo de un equipo golpeado, desnorteado, con errores defensivos. Y el elenco arachán cayó en la trampa. Se dejó meter adentro de su arco y pagó caró.
Sorprendió
El aurinegro pagó con la misma moneda que su rival: la sorpresa. Cerro Largo tomó un tiro de esquina y quedó mal parado. Peñarol lo sentenció en la réplica con un contragolpe mortal encabezado y resuelto por Estoyanoff con remate bajo.
Con el triunfo consolidado, el equipo de Da Silva sacó el pie del acelerador pese a que los cambios del entrenador fueron pensado en liquidar la historia. Terminó metiendo a Maxi Pérez que inició la acción para el cuarto gol con otra carrera fulminante y una definición exquisita del Lolo Estoyanoff que dejó sentado al golero con un enganche.
Una extraña sensación dejó el debut de Da Silva. Luces y sombras por igual. Al margen del resultado quedó en claro que tiene un plantel con poderío y rebeldía para superar las situaciones adversas. Pero si mira para atrás las sombras del fondo le deben haber generado preocupación.