En el Museo de Arte Precolombino e Indígena (MAPI) van a recordar este año 2014. Es que no solo cumplieron 10 años, organizaron la muestra Uruguay en guaraní, que se fue de gira por Europa, sino que además el miércoles presentarán el primer catálogo de sus colecciones.

Luego de realizado el inventario completo de las piezas, un trabajo que realizaron los técnicos entre 2012 y 2014, el 26 de noviembre, a la hora 19, el MAPI presentará su primer Catálogo de colecciones, realizado con el apoyo de CAF-Banco de desarrollo de América Latina, y que es la base de una nueva perspectiva de trabajo.

Se trata de un libro en el que se presentan las 11 colecciones con las que cuenta el museo, en 64 piezas –las principales dentro del acervo– cada una acompañada con una fotografía, realizadas en colaboración con el Centro de Fotografía de Montevideo (CdF) y con una descripción de sus usos o las prácticas culturales a las que estaba asociada.

Se incluye además información sobre el material en el que está construida la pieza y una referencia geográfica de la región a la que pertenece, ya sea la Cuenca del Plata, Mesoamérica, o los Andes, entre otras.

El director del MAPI, Facundo de Almeida, explicó a El Observador que el nuevo enfoque se basa en un pasaje que implica dejar de tratar a las piezas simplemente como arte, teniendo en cuenta lo estético, para verlas también como componentes sociales, humanos y culturales, producto de un contexto determinado. Así se da al trabajo del MAPI una nueva perspectiva teórica, que parte de una concepción antropológica y permite al público poder “conocer más sobre los grupos y personas que crearon, utilizaron e intercambiaron” esas piezas, escribe De Almeida en el prólogo del catálogo, al que pudo acceder El Observador. Este enfoque se reflejará en la gestión, en las muestras y en las exposiciones del museo.

Las piezas se entienden a partir de ahora como portadoras de significados sociales, explican las arqueólogas Mercedes Sosa y Carmen Curbelo –directora científica del catálogo– por lo que “el ordenamiento del catálogo” y la información con la que trabaja el MAPI a partir de su acervo “va más allá de las características estéticas y descriptivas de los artefactos”.

Las piezas también se dividen en diferentes períodos dentro de la prehistoria de América hasta el devenir de las civilizaciones en la actualidad. Como reflejo de ello, se incluye en el catálogo una serie de textos de reconocidos arqueólogos latinoamericanos, como los peruanos Luis Guillermo Lumbreras y Ruth Shady Solís, o el argentino Daniel Olivera, que hablan sobre períodos históricos y civilizaciones, como la antigua Caral, para dar un marco académico a la presentación.

Para realizar el inventario detallado, que no existía hasta el momento, el MAPI generó un sistema de información, en el que se buscó integrar las diferentes colecciones. El mismo cuenta con una base de datos con información de la conservación, gestión y fotografía del objeto, además de datos sobre el ingreso al museo o los contratos que el MAPI mantiene por la pieza. Cada uno de los objetos del inventario se identifica con las iniciales del nombre de la colección y un número, y cuenta con una memoria descriptiva e instrucciones para su implementación.

El inventario estará disponible en su totalidad en la web del museo y en la plataforma Mestiza, incorporándose al registro digital de colecciones que lleva a cabo el Sistema Nacional de Museos.

En este proceso de cambio del enfoque de trabajo, el museo cuenta además con una Reserva Técnica. Se trata de un laboratorio para alojar, investigar y curar las obras, que posee un depósito de tres salas, debidamente equipadas, con puertas anti incendio, en las que se tienen en cuenta los materiales de cada obra para su conservación a una temperatura y humedad adecuadas.

La construcción de esta reserva lleva además, según se explica en el Catálogo de colecciones del MAPI, a un plan estratégico acerca de la gestión de las piezas, y en el que se establece un equipo de trabajo con especialistas en arqueología, museología y conservación, para hacer de esta área una de desarrollo.