Trabajar en mil opciones para parar a Barcelona. Crear un sistema defensivo complejo, y casi inédito en su carrera. Armar una línea de tres primero, luego de cuatro, y de a ratos de cinco. Disponer escalonamientos, cuadrados y triángulos encima de Messi. Que Pep Guardiola es uno de los genios del fútbol moderno no es ninguna novedad. Y este miércoles, con un plantel plagado de lesionados, esforzó al límite su intelecto para parar a un equipo en un momento mágico y liderado por un jugador fuera de serie. Es más: alguno diría que Guardiola traicionó su ideal de juego ofensivo.
Messi, el hermoso
En un partido parejo y vibrante, el argentino demostró que hace al fútbol más lindo, y que no hay táctica que pueda detener al talento
