Los zagueros de la selección van con la misma grifa en el orillo, con esa de Nacional que Diego Lugano empezó a transformar en un clásico y que luego Carlos Valdez, Mauricio Victorino, Diego Godín y Sebastián Coates, transformaron en una tradición. Ahora, en tiempos tan dinámicos en el fútbol uruguayo, en el que los buenos futbolistas, los más jóvenes, permanecen poco tiempo, Alexis Rolín empezó a recorrer el mismo curso.

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Un gran cierre en la temporada 2010-2011, en la que Nacional se consagró campeón del Uruguayo, un buen Apertura y un arranque en la Libertadores como para comenzar a recibir elogios y que el propio Óscar Washington Tabárez, el técnico de la selección, lo considere para estar en el equipo olímpico que jugará en Londres en julio le dan marco a un momento especial para el defensa.

Los medios brasileños presentaron a Rolín como la gran figura de la cancha del partido del miércoles, por sus quites, por su velocidad, por la visión de cancha.

Lejos de sorprender, la gestión de Rolín en Brasil solo confirmó la curva ascendente que viene recorriendo en su carrera deportiva el futbolista que el martes cumplió 22 años.

El destino quiso que el jugador nacido en Piedras Blancas y que realizó todas las juveniles en el club, debutara con 21 años en Primera división, pero que en su primer partido por la Copa Bimbo en enero del año pasado ingresara por Sebastián Coates. Casi como en un paso de fiel, como en las carreras de posta en atletismo. Como si el crecimiento de los defensas en Nacional y de los zagueros en particular se fuera transmitiendo como un mandato histórico. Rolín entró en el mercado internacional: ahora lo disfruta Nacional y en poco tiempo la celeste.