El empate de Nacional ante Rampla Juniors del sábado, el fútbol de los aurinegros del domingo –con cinco goles a Wanderers en el partido de la duodécima fecha del Clausura–, la destacada producción de Fabián Estoyanoff, la confianza que brinda mirar la tabla de posiciones y sentir la sensación de tranquilidad porque volvió a ser dueño de su propio destino en la carrera hacia el título, hicieron las veces de ese bálsamo que pedía el hincha desde el comienzo del año, pero que nunca recibieron por diferentes circunstancias en las que fallaron todos, dirigentes, técnicos y jugadores.

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Es por esa razón que el fin de semana arrojó un saldo positivo para los aurinegros, que recuperaron la confianza, lo más importante a falta de tres fechas para la finalización del Clausura y en la previa al clásico, y lo ubicaron en un lugar de privilegio para disfrutar el cierre del campeonato, si sustentan con buen fútbol el recorrido por el último tramo del torneo.

La victoria de los aurinegros se resolvió en muy pocos minutos, primero por lo que propuso el equipo de Jorge Da Silva y, segundo, por el hándicap que brindó un desconcertado Wanderers, que salió a jugar sin equilibrio defensivo y dispuesto a poner a sus hombres y la pelota en la cancha del rival, sin importar las consecuencias, y se encontró con un equipo que lo esperó y de contragolpe le asestó reiteradamente sus golpes más duros, con las corridas de Estoyanoff y Mora, hasta dejarlo malherido y sin chance de dar vuelta el partido, aunque todavía quedaba más de medio partido cuando los aurinegros se pusieron 4-1.

Además de la propuesta, excesivamente arriesgada, Wanderers fue víctima de la inseguridad del golero y de los defensas, que permitieron a Peñarol adelantarse a los 10 minutos a través de un gol de Estoyanoff, que se concretó luego de un preciso pase de Novick y un error de Lago y Méndez.

No obstante la desventaja en el marcador, Wanderers siguió adelante con sus ideales y Mercado estableció la igualdad, que los aurinegros neutralizaron con el vértigo de Estoyanoff y el gol del puntero: 2-1 y apenas habían transcurrido 19 minutos de un partido abierto y muy intenso, que le empezaba a dar forma a la victoria de Peñarol. A los 29 minutos Aguiar estableció el 3-1 y cuando bajaba el grito de la tribuna “Tonyyy, Tony…” en reconocimiento a Pacheco, ex futbolista aurinegro que actualmente juega en Wanderers, Mora, tras pase de Albín, estableció el 4-1.

Alfredo Arias, el técnico bohemio, intentó reordenar una situación caótica con los ingresos de Menose y Gagnebin por Lago y Santiago Martínez, pero la suerte ya estaba echada, porque Peñarol se concentró en cuidarse para el clásico del domingo y los bohemios en evitar sufrir más goles, aunque Santiago Silva puso el 5-1 en el final.
Goleó Peñarol, tuvo su mejor tarde de fútbol, por la velocidad con la que jugaron y la precisión con la que resolvieron en el arco rival, pero tampoco es para que los aurinegros empiecen a gritar a los cuatro vientos que ya están listo para pelear por el título, mucho menos después de todos los vaivenes que tuvieron en este 2011-2012. Eso sí: tienen la certeza de que lo que suceda de aquí en más será responsabilidad exclusiva de los que visten de amarillo y negro, y eso ya es mucho, porque construirán su propio destino en esas tres últimas fechas (270 minutos) de fútbol que se transformarán en una interminable prueba de exigencia a los corazones de los hinchas.