El Campeonato Uruguayo, ese que a veces estropea los buenos momentos, se empecinó el jueves en poner el centro de atención en los reglamentos, en la interpretación de si suspender es lo mismo que postergar, que si digitar o reprogramar tiene algo que ver con suspender y si el artículo 68.1 (ver segunda nota) iba a cambiar el resultado de lo que aconteció en la cancha. Ese escenario se transforma en un castigo para los dirigidos por Diego Aguirre, que con la pelota en los pies intentan desarrollar un juego diferente, equilibrado, agradable, efectivo y que les permita terminar campeón.
Peñarol tiene pinta de campeón
El exitoso modelo de Aguirre empieza a transitar como para terminar primero
