A la suerte hay que acompañarla. El reloj no había llegado a los 30 segundos cuando un grosero y desafortunado error del lateral Rafael, que entregó corto y mal para atrás al capitán Thiago Silva, despejó el camino para que México encontrara el gol de Oribe Peralta. De ahí en más, defender el 1-0, mantener el orden táctico, la disciplina, jugar con convicción, buscar ampliar diferencias en el marcador y sentir consistencia en su fútbol para conquistar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 fue la consecuencia del trabajo a largo plazo, que el combinado azteca tuvo como preparación.
Recompensa dorada
Con dos goles de Oribe Peralta y el gran trabajo de todo un equipo, México recibió lo que empezó a buscar un año antes, en la Copa América de Argentina; el rival nunca encontró el juego para complicarlo
