Gregorio tenía claro el momento. Miró el reloj, llamó a su colaborador y mandó el cambio. Como pocas veces en los últimos tiempos la gente se puso de pie para aplaudir. Y el coro surgió espontáneo. “Olé, olé, olé, olé, Pedro, Pedro”.
El brasileño Joao Pedro, que llegó a Uruguay bajo estrictas medidas de seguridad por todo lo que se hablaba en torno a su conducta. Que luego del primer partido en Cerro Largo dejó la sensación de ser apenas Joao. Se terminó de recibir de Pedro con la llegada del nuevo entrenador.
Es que con Diego Aguirre jugaba de doble cinco y parecía estar contenido en una zona donde debía colaborar en la marca.
Pero el nuevo conductor detectó algunas cosas diferentes en el brasileño y desde el segundo partido al mando del equipo lo mandó unos metros más arriba.
Y se terminó transformando en un jugador desequilibrante y mostrando cosas fuera de lo del común denominador de todos los fines de semana en las canchas uruguayas.
Toque sutil, estocada, peligrosidad y sobre todo el don para la asistencia perfecta.
Ayer el volante brasileño fue la figura desnivelante del equipo aurinegro. Participó de los cuatro goles ante los darseneros y en dos de ellos como protagonista principal al anotar.
El primero de su cosecha, segundo del equipo, fue una verdadera demostración de sus virtudes a la hora de rematar a distancia. Lo dejaron venir, midió y pegó sin piedad. El otro gol que convirtió fue una definición con clase y categoría ante la salida del golero Laforia.
Joao Pedro terminó rubricando la tarde con una asistencia perfecta para Walter López.
Dos partidos fueron suficientes para que Pedro se terminara de recibir en Uruguay. Aquellos que lo miraron con cara desconfiada en los primeros compromisos, terminaron de convencer de que se trata de un jugador distinto y que seguramente tendrán que disfrutarlo porque durará poco por estas tierras.
La gente de Peñarol ya lo adoptó como propio. Gregorio sabe y conoce del negocio. Captó el mensaje y ordenó su cambio para que recibiera la ovación de los hinchas. Y Pedro se fue agradeciendo y mirando como lo despedían con aplausos y de pie.l
Rendidos a sus pies
El brasileño João Pedro despertó el sentimiento del hincha de Peñarol que ayer lo despidió de pie y coreando su nombre