Hace solamente un año –tiempo que en el fútbol parece una eternidad, por esos vaivenes increíbles que plantea– y cuando su nombre estaba muy lejos de las marquesinas, los planes que tenía Nacional para Alexis Rolín eran cederlo a préstamo porque iba a cumplir 22, ya llevaba dos años en Tercera división, no terminaba de dar el salto de calidad y querían darle minutos en un equipo chico. Le plantearon la chance de ir a Wanderers o River, y se negó. Además, no estuvo en la nómina de 26 futbolistas que en enero de 2011 hizo aquella polémica pretemporada con Juan Ramón Carrasco en Punta del Este. Sin embargo, por esas vueltas que tiene el fútbol, el plantel regresó a Los Céspedes un lunes, y dos días después el mismo JR lo había citado para entrenar con el grupo principal, a los cinco días estaba en el banco de suplentes en el primer clásico de verano, a los siete jugó contra Libertad, a los 12 ante Tacuary y se llevó los aplausos de todos. Después siguió la historia conocida, aquella en la que Carrasco lo utilizó de zaguero y de lateral, y que terminó con final feliz, porque fue campeón del Uruguayo.

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"Los Juegos Olímpicos dan vuelta en la cabeza, pero por ahora ocupan un segundo lugar. Si tienen que venir, vendrán por lo que haga"

Seis meses después SebastiánCoates emigró a Inglaterra y a un año de aquel verano de 2011 es el principal referente de la defensa de Nacional en la Copa Santander Libertadores y en el Torneo Clausura. “Esto es día a día y hay que saber aprovechar el momento. En algún momento te va a tocar jugar en Primera y tenés que estar listo. ¿Si estoy listo? Creo que sí, estoy en Nacional desde los 10 años y siempre me preparé para tener una oportunidad en el plantel principal”, le dijo el zaguero a El Observador en enero de 2011. Un año después habla haciendo las mismas pausas, pensando cada palabra que sale de su boca y reflexionando. Es muy medido. Evita las estridencias. “Este nuevo escenario que se plantea en mi vida lo manejo con naturalidad, porque sigo con los mismos amigos de siempre, con mis primos. Eso sí, se te acerca mucha gente, pero son los del momento. Y ahí tengo el apoyo de mi familia, que me hace ver las cosas bien claras. Además, hablo mucho con Seba Coates y sabés qué me dice siempre: ‘Tenés que tener los ojos bien abiertos porque ahora se te va a acercar gente que antes no estaba’. A Seba lo escucho mucho, porque la tiene clara. Hace un tiempo, cuando empecé a jugar como titular, me dijo: ‘Seguí trabajando, porque llegar es más fácil que mantenerse’. Y es así. Tengo muy claro que esta carrera es muy difícil y sacrificada, aunque hasta ahora haya salido todo bien”, explica.

La autocrítica y madurez las refleja en cada palabra. “Tenía siete u ocho años cuando mi padre me dirigía en el baby fútbol, y después de cada partido me decía que yo mismo descubriera mis errores. Ese ejercicio me sirvió para ser muy autocrítico. Mi padre luego me dirigió en Danubio y en Nacional, y siempre analicé mis actuaciones”, confiesa. Sobre su gestión en el partido del domingo ante River Plate, dijo: “Cometí un error que terminó en la jugada del primer gol de ellos. La tribuna empujaba y solo pensaba en liquidar el partido, me mandé al ataque, perdí la pelota y la incidencia derivó en el tanto de ellos”, destaca.

¿Cómo ve a Nacional 2012? “Es un equipo que está para grandes realizaciones, para volver a ganar el Campeonato Uruguayo y para lograr victorias importantes en la Libertadores”.

Con los mismos sueños de siempre, allá se va Rolín rumbo a su Piedras Blancas que lo cobijó en el anominato y ahora lo cuida cuando los flashes iluminan su camino.