La gente estaba entregada. El equipo deambulaba por la cancha y se dejaba atropellar por Liverpool. No corrían buenos vientos por el Tróccoli. Se sufría. Pero llovió una pelota al área. Esquinado y contra la línea la recepcionó Mastriani. No había muchas opciones. La raya y el marcador obligaban a girar para adentro. Acomodó y cuando todos esperaban que resolviera con un centro. El botija metió un flechazo que se clavó arriba, en el segundo palo de Castro. Sentencia de Cerro para un partido complicado, que debió liquidar en el primer tiempo y lo terminó padeciendo en el segundo.

Es que el elenco de la Villa fue sumamente superior a Liverpool en los primeros 45 pero la embocó una sola vez. Fue Mastriani que tiró una pared con Omar Pérez, que devolvió con una pelota al vacío, para una definición perfecta del juvenil.

Antes Castro le había sacado un remate a Camacho y después el palo le negó el gol a Raveca.

Liverpool estaba para el nocaut. A esa altura del partido, media hora, era un equipo sin alma. Sus jugadores no tenían rebeldía para combatir. Entonces Cerro, con OJ Morales como abanderado, se apoderó del medio.

Y comenzaron una serie de errores del juez Rafael Orfila que pudieron ser determinantes para el final de la historia.

A los 24 Camacho cometió penal contra Alfaro que desestimó (nobleza obliga decir que estaba lejos) con la complicidad del línea Sergio Freire.

Claro que el fútbol es impredecible y muchas veces no gana el que hace merecimientos. Y Liverpool llegó al empate. Justo decirlo, con otro error previo de Orfila. Alfaro cometió falta al pelear una pelota, se la llevó de prepo y habilitó a Royón que le rompió el arco a Rolero.

Y cambió el viento en la Villa. Liverpool fue dueño del segundo tiempo. Y fue perjudicado cuando Orfila le perdonó la vida a De los Santos que lo revolcó a Alfaro y ya tenía amarilla. Debió expulsarlo.

El equipo de Belvedere fue superior en el segundo tiempo. Se paró en campo de Cerro y lo tuvo a los saltos a Rolero. Lalinde lo perdió solo con al arco libre, y Figueredo estuvo cerca con un remate de media distancia.

Pero llovió una solitaria pelota al área negriazul. Con la gente de Cerro entregada, con el equipo deambulando, Mastriano metió un flechazo para dejar a Cerro segundo y con ilusión viva.l