Aquella primera invitación fue aceptada hasta con inocencia. Uruguay armó una selección sub 15 para jugar un torneo con la sana intención de que los botijas vivieran una primera experiencia luego de dejar el baby fútbol.
Aquella primera invitación fue aceptada hasta con inocencia. Uruguay armó una selección sub 15 para jugar un torneo con la sana intención de que los botijas vivieran una primera experiencia luego de dejar el baby fútbol.
Un año después la realidad cambió. Fueron a Italia y muchos no volvieron seducidos por empresarios que se quedaron con los diamantes.
Dos años más tarde la realidad fue totalmente diferente: todos los jugadores debieron viajar con contrato firmado a Porto Alegre. Fue la forma en que los clubes se protegieron de algo que comenzó como una amenaza y se transformó en una cruda realidad.
De un tiempo a esta parte los empresarios comenzaron a ejercer influencia en el desarrollo de chicos con 14 o 15 años que concretan sus primeros pasos en el fútbol.
Con el correr de los años sucedieron una serie de hechos. Pero ahora estalló una nueva bomba. El técnico de la selección principal, Óscar Tabárez, se enteró de la mala nueva y lo denunció: “Quiero decir una cosa más. Porque nos hemos encontrado con casos de empresarios que les dicen a los chicos sub 15 y sub 17 que deben aceptar ser representados para estar en la selección y eso es indignante y es injusto”, disparó el Maestro en el programa Derechos Exclusivos, que se emite por CX 26. Terrible, pero real.
Tabárez acotó: “Es injusto que se pretenda inducir que tienen (los empresarios) niveles de influencia, que no los tienen, porque nosotros en ese tema somos muy claritos. Acá las cosas se hacen con profesionalidad y nadie acá tiene ninguna influencia”.
Coito: “Por supuesto que hace mal esto porque más allá del desprestigio al DT, les hacen creer a los chicos que no alcanza con jugar bien y eso no es real”
Los que conviven con el mal Tabárez fue tocado de cerca por esta nueva realidad, pero hay quienes conviven con ella desde hace tiempo. Son los entrenadores que trabajan en las selecciones juveniles.
El técnico de la selección sub 15, Alejandro Garay, narró a El Observador su experiencia: “Es un tema muy complejo y es una realidad. Me adhiero a las palabras de Tabárez. No hay que desconocer que los empresarios son elementos del fútbol, que tienen su peso, pero tendríamos que apuntar a lo mismo porque uno cuando está formando intenta que lo económico sea secundario. El representante invierte todo y pasa a ser condicionante. Pero son temas para conversarlos juntos porque los objetivos son diferentes pero a mi me preocupan todos los chicos que quedan por el camino”.
Garay: “Quiero decir una cosa y es un mensaje para los chicos: no es necesario tener representante para jugar en la selección”
Garay agregó: “Hay que convivir pero sincerarnos y apuntar a lo mismo: a formar. A esta gente (los representantes) les interesa, pero es tanto el dinero que ganan con un pase que no reparan en los que quedan por el camino”.
El conductor de la sub 15 dijo que: “Han aparecido muchísimos representantes y cada vez hay más y cuando uno está en la formación aparecen elementos que distorsionan todo. Ojo, no meto a todos en la misma bolsa, hay gente responsable”.
Garay concluyó diciendo: “Con el afán de apropiarse de un chico le prometen muchas cosas, pases, viajes, dinero y hay que cuidarlo al joven.”
Su colega de la sub 17, Fabián Coito, también aportó su experiencia en charla con El Observador: “En esa competencia por lograr representación o ser más que otro los quieren confundir diciendo que tienen más llegada a la selección y eso no es real y es malo”.
Coito agregó que: No es la primera vez, ha pasado y pasará, que dicen tener cierta influencia, pero es un frente en el que no vale la pena desgastarse. Solo hay que aclarar que no hay nadie que no sea el entrenador quien nombra a los jugadores”.
El DT de la sub 17 finalizó: “Viví la época en la que los sub 15 eran torneos experimentales hasta que dos años después solo iban los que habían firmado contrato. A Porto Alegre fuimos con la sana intención de competir y nos encontramos con otra realidad”.