Un rapiñero en el camino de los Lacalle
En el camino de la pasta base, su vida se cruzó dos veces con la familia Lacalle
Sordomudo y adicto a la pasta base, el Benjamín no escuchó el estallido del vidrio del auto de Julia Pou de Lacalle ni los gritos de la ex senadora a la que le arrebató una cartera y a la que le quebró dos dedos en el forcejeo. Cuando pocas horas después fue detenido y encarcelado por séptima vez en sus 32 años de vida, tampoco se enteró de que, con esa rapiña ocurrida el pasado lunes 9, había cerrado un extraño círculo de coincidencias en el que también participaron su propia madre y el hijo de Julia Pou, el diputado Luis Lacalle Pou.
Después de que el agresor fue identificado por la Policía, Lacalle Pou se acordó de aquella “madre de la Plaza” que le había pedido ayuda. Y cuando la madre del Benjamín supo que la mujer agredida había sido Julia Pou le fue a pedir disculpas. La esperó en la puerta del juzgado de la calle Bartolomé Mitre –adonde la exsenadora había ido a reconocer a su asaltante– y le extendió una mano que tiritaba por el frío.
“Yo soy la madre de Benjamín y quiero dar la cara por lo que le hizo mi hijo. Yo lo quiero internar pero él entra y sale. Pregúntele a su hijo que él sabe. Le pido disculpas”, dijo la mujer.
El diputado Lacalle Pou observó que estos cruces del destino empiezan a tejerse mucho antes de salir en las páginas de los diarios. “La gente se acuerda y se revela contra estos muchachos cuando salen en policiales. Pero el drama viene de atrás. Empieza en la casa, en el barrio... Es gente que está pidiendo a gritos que la rescaten”, dijo.
Los especialistas sostienen que la violencia con la que se cometen algunas rapiñas está directamente vinculada a la adicción a la pasta base de cocaína. Los efectos de la euforia que produce el consumo de una “lágrima” de esta droga dura no más de tres minutos. El “bajón” posterior es insoportable y, como le pasa al Benjamín, muchas veces las voces interiores reclaman, a como dé lugar, una nueva dosis.