Cuando era niño, Gregory miraba películas de karatekas y fantaseaba con hacer lo mismo. Pero a diferencia de lo que puede pasar con un niño futbolista, el camino era mil veces más empinado y un millón de veces menos reconocido. Hoy, a los 32 años, Gregory Vallarino sigue siendo desconocido para el 99% de los uruguayos que se lo cruce en la calle, pero puede presentarse con orgullo como un campeón mundial de jiu-jitsu. Y encima, ese reconocimiento le ha valido ser parte de la ONG Paz y Deporte, donde comparte la mesa con monstruos de la talla de Novak Djokovic, Yelena Isimbayeva o el príncipe Alberto. Hoy imparte su sapiencia en zonas de Colombia afectadas por el conflicto con las FARC, y también en un liceo público de Montevideo, donde formó a dos estudiantes surgidos de zonas de contexto crítico, que encontraron en el jiu-jitsu un arma para defenderse, aprender sobre el esfuerzo y además una oportunidad para participar en los Juegos Mundiales de Cali, Colombia.
Un uruguayo campeón del mundo, que comparte la mesa con Djokovic y el príncipe Alberto
Gregory Vallarino se alzó con el título mundial de jiu-jitsu en 2002. Hoy es entrenador y embajador de la ONG Paz y Deporte, junto a varias figuras del deporte mundial
