Pocas cosas emparentan a los terratenientes del campo que no quieren saber nada con la reforma agraria y a la izquierda playera que en las noches de verano se junta a cantar “A desalambrar” y otras canciones de protesta en el viejo boliche de la plaza principal del balneario Valizas.

Pero, en estos días, esa gente tiene en el presidente José Mujica a un adversario en común que no solo quiere ponerle más impuestos a las grandes extensiones de tierra del interior del país, sino también privatizar las altas dunas costeras que dividen el agreste y cada vez más chic Cabo Polonio de la popular barra de Valizas.

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Las razones de Mujica son conocidas: los dueños de la tierra tienen mucha plata y no les hace nada pagar unos pesos más de impuestos; y el Cabo Polonio es un lugar improductivo que solo sirve “para lagartear” en verano.

Con esas actitudes el presidente se enemistó a dos puntas. Por un lado erosionó la buena relación que había tejido con los ruralistas en la época en que se desempeñaba como ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca. Y por otro, se peleó con veraneantes y pobladores de una playa atlántica que suele ser frecuentada por militantes y simpatizantes del Frente Amplio.

Las primeras voces que se levantaron contra la venta de las dunas del Polonio y zonas aledañas, surgieron del denominado Cabildo Popular de Barra de Valizas. A través de una carta pública, los integrantes de esa organización se mostraron “sorprendidos, indignados, dolidos y decepcionados” frente a la intención de Mujica de privatizar un lugar al que acuden 1.500 turistas por día y le da trabajo a 750 personas.

Para estos simpatizantes de la izquierda, la figura del ex guerrillero comenzó a desdibujarse. “Lo vemos convertirse en una negación de sí mismo, del Pepe que nos vendió en campaña electoral y en toda su historia política.¿Cuántas veces lo vimos y en muchísimos casos acompañamos, en la lucha contra los proyectos privatizadores de otros gobiernos”, dicen en su carta.

Ocurre que, como fue dicho, a Mujica parece pesarle su condición de chacarero y considera que el campo esta vinculado al trabajo y a la producción, y la playa al mero ocio. En la Cañada de los Burros de Cerro Largo el viernes 27, Mujica explicó su mirada sobre el Polonio. “Hay unos arenales allá en la costa atlántica que no sirven para hacer ganadería ni agricultura. Eso es para lagartear en el verano. Es un yermo y de vez en cuando viene uno y hace un rancho y en el verano lo alquila a tantos dólares y el Estado no ve un cobre. (...) Seguro que lo vamo’ a privatizar pa’ que los que tienen ganas paguen, y paguen caro, y con esa guita compramos tierra para colonos”, dijo Mujica en Cerro Largo, según citó Búsqueda el jueves 2.

Vinculos

Aunque la ley de Caducidad parece ajena a la producción agropecuaria y al veraneo, buena parte de los simpatizantes de izquierda que hoy piden por un Polonio estatal fueron los que quedaron dolidos tras la postura de Mujica en torno a los hechos ocurridos durante la dictadura. Y para el presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), José Bonica, el planteo de Mujica de aplicar más impuestos a los campos mayores a 2 mil hectáreas tuvo la intención de sacar el foco que estaba sobre la Ley de Caducidad.

“El debate había generado muchas sensibilidades. Hacía falta un nuevo tema”, dijo Bonica el miércoles 1 en El Observador. Como sea, por estas horas a Mujica le andan exigiendo atención desde la costa y también desde tierra adentro.


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