El fútbol está marcado por una realidad: los resultados. Una pelota que Saborío, jugador de Costa Rica, no pudo definir bien en el segundo partido del último repechaje, cambió el destino de Uruguay. La celeste fue al Mundial. Sin embargo, el proceso se puso en duda. Óscar Washington Tabárez perdió las potestades en juveniles. Un mal paso en Sudáfrica 2010 podía haber significado su despedida. Pero el cuarto puesto volvió a poner las cosas en su lugar. Y la obtención de la Copa América de 2011 depositó al país en una situación de privilegio. A poco menos de dos meses para el inicio de las Eliminatorias para Brasil 2014, Uruguay parte con chapa de candidato a clasificar como nunca antes.

No es una conclusión caprichosa. Es producto de la lectura de los hechos y de la coherencia en la gestión que lleva adelante el cuerpo técnico celeste que se adelantó al cambio generacional, tomó riesgos, y hoy aprovecha la siembra.

“Hay una experiencia general y una experiencia específica para este tipo de instancias. La mayoría de los futbolistas eran debutantes en las Eliminatorias y también a la hora de jugar el Mundial”, expresó el técnico Tabárez a El Observador.

Evidentemente las reglas cambiaron. Hoy Uruguay cuenta con una base de jugadores consolidada con la experiencia de haber vivido las dificultades de las Eliminatorias. Enfrentaron a los mejores del mundo en el Mundial como Holanda y Alemania. Y terminaron de rubricar en la Copa América.

Tabárez lleva adelante un proceso de trabajo desde 2006. Hay un conocimiento mutuo. El plantel está armado. La idea a llevar adelante en la cancha también. Los jugadores ya saben defender con tres en el fondo, jugar con dos volantes por afuera y dos por adentro, adaptarse a las circunstancias de un partido, sufrir un juego, que es parte de toda esta historia. Y tienen la experiencia de conocer las Eliminatorias. La más difícil del mundo por varias razones: climáticas, geográficas, de largos traslados, rivalidad y agotamiento.

¿Qué tiene el resto? En algunos casos problemas, como Argentina que debe responerse del golpe que le pegó Uruguay. O Colombia por el sonado caso de Hernán Darío Gómez. Y en otros el pecho inflado como Perú y Venezuela. Tabárez lo tiene claro: “Uno ve jugar a Venezuela, a Colombia, que son equipos que defensivamente trabajan muy bien, Perú… No es una sorpresa porque Venezuela no creo que sea más difícil que en la anterior Eliminatoria”.

En el grupo de los favoritos se debe incluir a Argentina que, al margen de sus problemas, cuenta con jugadores de nivel.

Chile es otro que entra en el referido bolillero. Es un equipo que, al igual que Uruguay, mantiene una base armada y sabe a lo que juega. Va al frente siempre sin medir consecuencias. Son estilos.

Y Paraguay es Paraguay. Al margen de que parece tener menos que años anteriores y que cambió de entrenador, en la eliminatoria siempre está. A este grupo queda claro que se sumó Uruguay que en los últimos procesos nunca integró el combo de favoritos.

Mejoraron Venezuela y Perú que serán duros enemigos para todos. Ecuador tiene dificultades y puso en duda la continuidad de su entrenador. Colombia parece depender de la decisión sobre el futuro de su entrenador. Si Bolillo se queda será un rival peligroso.

A poco del inicio de las Eliminatorias Uruguay goza de su presente y se ilusiona con la posibilidad de clasificar sin sufrimiento.

Tabárez espera solo una cosa: “Ya tenemos jugadores que saben y que han tenido vivencias de lo que ha sido una Eliminatoria. Ya no hay que contarles, sino que ellos ya la han vivido. Y no sé respecto a los demás, pero comparándonos con nosotros mismos es una ventaja. En ese sentido va a ser igual de complicado, pero depende de muchas cosas, por ejemplo, tengo la esperanza de que el Estadio tenga un entrono diferente al del primer partido con Bolivia. Que haya gente, porque con Bolivia no había. Y que la gente no vaya a hacer silencio o a silbar. Antes era lo habitual y ahora la gente está teniendo otra respuesta, otra adhesión, y en cierto sentido sale a competir junto a la selección”.