Muertos y evacuados. Gente varada en aeropuertos. Trenes que cortaron sus servicios. Vehículos con neumáticos especiales y suma atención a la hora de manejar. Frío, nieve y lluvia. Pero frío de verdad, del que pega y lastima. Europa vive una de las olas de frío polar más intenso de los últimos tiempos. En Turquía es el temporal más gélido de los últimos 33 años. En Bélgica, los trenes tienen problemas y Brussels Airlines cambia gratuitamente los vuelos. Y en medio de esta situación no podían faltar los uruguayos. Claro que los charrúas tienen otra visión. Es que se enfrentan a la novedad de la nieve y a partir del fenómeno natural todo pasa a ser una nueva aventura. Manejar, buscar la ropa adecuada, salir a entrenar, meterse en casa y ver cómo, en algunos países, se hace noche a las cinco de la tarde. Esta situación la deben haber padecido Luis Suárez y Coates en Inglaterra. El delantero reveló que en Holanda se ponía bolsas de nailon en los pies para entrenar porque no soportaba el frío. “Es pintoresco, sobr
e todo cuando sale el sol que, aunque no lo crean, es cuando más frío hace”, reveló Nacho González desde Bélgica. Claro que unos lo disfrutan y otros lo sufren.
Uruguayos desafían frío polar en Europa
Una de las peores olas de frío polar de la historia del viejo continente también afecta al fútbol; para los jugadores uruguayos siginifica convivir con una nueva experiencia de vida
