A un año del Mundial, la Unión de Rugby del Uruguay (URU) decidió cortar al staff de Los Teros conducido por Rodolfo Ambrosio e iniciar un nuevo proceso, buscando la participación de exjugadores y referentes de la selección uruguaya, de modo de volver a involucrar al rugby uruguayo y que sea parte del proceso de selecciones.
A través de una carta a los presidentes de los clubes, la URU anunció la decisión de “dar por finalizado el ciclo de los entrenadores de Los Teros, Rodolfo Ambrosio y Juan Figallo”. “Esta resolución la hemos tomado luego de un análisis que no se limitó estrictamente a los resultados deportivos, sino que contempla otros factores que consideramos muy importantes, con el objetivo de que todo el rugby nacional se involucre y apoye con entusiasmo a todos los seleccionados que representan a la Unión de Rugby del Uruguay, regresando a nuestras bases y principios rectores, un nuevo punto de partida, sólido, estratégico y competitivo con miras a la RWC 2027 y a todos los demás compromisos y competencias”, agrega la carta.
El único entrenador de la actual estructura que se pretende que siga es el exTeros Joaquín Pastore, actual entrenador de backs.
Qué hay detrás del cambio en el staff de Los Teros
La salida de ambos profesionales llega en medio de una decisión estratégica de la URU: rearmar el proceso de selecciones involucrando a clubes y al rugby uruguayo en general, que en los últimos tiempos estaba bastante alejado de Los Teros. Y se da tras una mala Nations Cup en julio, donde Uruguay perdió ante Georgia (su mejor partido de la serie) y luego cosechó un empate ante Rumania y una histórica derrota ante Hong Kong, un rival muy inferior.
Según pudo reconstruir El Observador, el plan es armar un nuevo staff, en el que participen personas que estuvieron en los últimos años involucradas en los procesos de selecciones, sea como jugadores o como entrenadores. Con varios ya se habló y se seguirá hablando, y la idea es que participen ya del próximo objetivo, la Americas Rugby Championship en agosto.
La decisión llegó luego de que en los últimos días el expresidente Sebastián Piñeyrúa tuviera varias conversaciones con el presidente Fabio Magno y con el resto de la directiva. También tuvieron conversaciones con varios referentes del rugby uruguayo, para hacer un análisis de la situación actual, más allá de lo deportivo.
Una de las conclusiones de esas charlas es algo que se palpa en el ambiente hace tiempo: el alejamiento actual de los clubes con el alto rendimiento de la URU. Se refleja en las concurrencias de Peñarol y Teros al Charrúa, pero también en el poco involucramiento de personas del rugby uruguayo en el staff y en la vida diaria de la URU y las selecciones. El cuerpo técnico actual de Los Teros era casi 100% argentino, salvo la presencia de Pastore. Y habían llegado a Teros a través de colaboraciones puntuales, que en su mayoría habían empezado a través de sus asesorías en Sudamérica Rugby, pero luego habían quedado como parte de la estructura uruguaya, sin que la URU dijera que no.
A su vez, el contacto de Ambrosio con el rugby uruguayo era muy poco, salvo algunas reuniones con Old Christians y Old Boys y alguna capacitación puntual. De todos modos, de los clubes tampoco existió hasta ahora mucho interés de involucrarse con el proceso, y de hecho, con los azulgranas fue el mayor tira y afloje para la ventana de julio por la citación de algunos jugadores. Una interrogante es si este cambio alcanza para que vuelva a construirse un puente entre el alto rendimiento y los clubes.
Tampoco había una estructura de trabajo firme y aceitada entre Teros, la juvenil, Peñarol y la Academia, más allá de colaboraciones puntuales (por ejemplo, Ambroso y sobre todo Figallo participaron de los entrenamientos de Peñarol). Después del Mundial 2023 se decidió eliminar el puesto de director de Rugby, jefe de toda la estructura, en el que se había desempeñado Guzmán Barreiro, que había quedado solo como entrenador de la M20. La decisión se dio en el marco de un ahorro de costos, dentro de la cual también se eliminó el cargo de jefe del departamento físico, en el que estaba Federico Izeta. En cambio, quedaron preparadores físicos puntuales para cada plantel, y cada área pasó a funcionar de forma individual. Por ejemplo, no existía coordinación entre la Academia y la M20, salvo algunas presencias puntuales como las de Alejandro Nieto, que también era parte de Peñarol.
La idea en esta nueva etapa es que haya mucha presencia de la generación de Teros de los mundiales 2015, 2019 y 2023, que se han ido retirando en los últimos tiempos.
El anuncio del nuevo staff, según pudo saber El Observador, no se dará hasta que estén cerrados todos los nombres que se pretenden. Los Teros vuelven el lunes a los entrenamientos pensando en la ARC, pero si es necesario se postergará el inicio hasta que todo el cuerpo técnico esté logrado, ya que se pretende reforzar la idea de un equipo que arranca su trabajo de acá al Mundial.
El mayor riesgo de la decisión es desde el juego, donde Ambrosio venía trabajando desde 2024 en un plan de juego que le daba mucha responsabilidad en la toma de decisiones a los jugadores, mucho mayor que en el proceso anterior de Esteban Meneses. Ese cambio era valorado por los jugadores. Ahora el nuevo cuerpo técnico deberá trabajar rápido