ver más

Fundada por Adrián Garelik y Matías Albaca, Gennial es una startup opera de manera integrada para generar contenido audiovisual narrativo a escala en una fracción del tiempo que demanda la producción tradicional. El sistema está diseñado para comprimir semanas de producción en horas, reduciendo el costo a un 10%.

"Cuando baja el riesgo económico aparecen otros riesgos que antes no existían: un riesgo estético, un riesgo de contar una historia distinta", afirmó Garelik, CEO de Gennial, a El Observador y agregó: “El verdadero impacto de la tecnología no será sólo reducir costos, sino habilitar historias y apuestas creativas que hoy la industria no puede asumir”.

más Noticias

La propuesta de Gennial vuelve más accesible la creación de nuevos universos narrativos de alto estándar de calidad tanto para plataformas como para marcas.

A través de su integración con Seedance 2.0, uno de los modelos de IA generativa audiovisual más poderosos del mundo y desarrollado por los creadores de Tik Tok, Gennial se convierte en una de las empresas de producción audiovisual más innovadoras de la región.

La startup fue invitada por el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires y llegó al Marché du Film de Cannes, el principal mercado cinematográfico del mundo para mostrar Muses, una plataforma propia que integra más de 60 agentes de inteligencia artificial especializados en distintas etapas de la producción narrativa, desde el desarrollo de personajes y guiones hasta la generación de imágenes, voces y video.

Para Garelik, el objetivo no es simplemente acelerar procesos existentes. "No estamos usando IA para hacer lo mismo más rápido. Estamos tratando de entender cómo se cuentan historias cuando la tecnología cambia las reglas del juego", sostuvo.

Del cine tradicional a una "fábrica de contenidos"

La historia de Gennial comenzó mucho antes del auge actual de la inteligencia artificial. Garelik venía trabajando desde hace más de una década en la intersección entre tecnología y audiovisual a través de proyectos vinculados al streaming y blockchain.

Cuando las herramientas generativas comenzaron a madurar, decidió experimentar con una enfoque distinto, no cómo abaratar una publicidad o automatizar una tarea específica, sino qué nuevos modelos de producción podían surgir.

La respuesta fue un sistema dividido en dos áreas. Por un lado, Gennial.Studio, encargado de desarrollar contenidos para marcas, plataformas y creadores. Por otro, Gennial.Lab, responsable de construir las herramientas tecnológicas que permiten producir esos contenidos.

Gennial trabaja con más de 60 agentes especializados para construir coherencia audiovisual narrativa

En el centro de esa infraestructura se encuentra Muses, una plataforma que coordina más de 60 agentes especializados. Algunos trabajan sobre estructura narrativa, otros sobre personajes, dirección de arte, casting, guiones, generación audiovisual o análisis de tendencias.

Una de las principales ventajas del sistema es resolver un problema que todavía afecta a buena parte de la producción audiovisual basada en IA: la continuidad narrativa. “Mantener la coherencia de personajes, escenarios y voces a lo largo de múltiples episodios sigue siendo uno de los principales desafíos técnicos para la industria”, explicó.

Desde la compañía aseguraron que se convirtieron en el primer estudio latinoamericano con acceso a Seedance 2.0, considerado uno de los modelos de referencia y más potentes para generación de video narrativo a nivel mundial.

Entre diferentes productos audiovisuales para empresas y marcas, Gennial opera también Historias Infinitas, un canal de contenido infantil y familiar que acumula cientos de miles de seguidores y millones de visualizaciones en plataformas digitales.

"Nos transformamos en una fábrica de contenidos viva, en donde podemos producir contenidos muy rápidos, lanzarlos muy rápido, medir muy rápido con usuarios reales, iterarlos y volver a producir", comunicó.

El desafío ya no será producir, sino captar audiencias

Para Garelik, la verdadera transformación no pasa por la eficiencia tecnológica.

"Si uno pudiera hacer 100 películas por el costo de una película, por más que una sola de esas películas después la pegue y queden 99 que no la pegaron, son 99 creadores que pudieron contar su cuento", sentenció.

La reducción de costos podría abrir espacio para nuevas voces, nuevas estéticas y formatos que hoy encuentran barreras de entrada demasiado altas. Pero la democratización de la producción trae consigo un nuevo problema: la abundancia y potencial saturación del mercado.

"Creo que el gran desafío claramente va a ser la distribución de esos contenidos. Si todos podemos contar historias, ¿quién las va a mirar?", planteó.

La creación de un nuevo final feliz

La conversión con Garelik derivó a una dimensión más amplia, vinculada al trabajo, la identidad y cómo la ficción juega un papel clave en construir narrativas que forjan y procesan los cambios tecnológicos.

"Nuestra identidad, la de esta civilización, está construida en base al trabajo. Somos lo que hacemos", sostuvo y añadió: "Todas las historias que tenemos de inteligencia artificial son del fin del mundo. Tenemos Terminator, Matrix. Venimos muy abajo".

A su juicio, la industria audiovisual podría aprovechar la oportunidad para comenzar a explorar relatos menos apocalípticos y más complejos sobre la convivencia entre humanos y sistemas inteligentes.

La discusión, reconoce, está lejos de resolverse. Tampoco tiene respuestas definitivas acerca de la creatividad de los entes no-biológicos o la eventual autonomía de estos sistemas. Pero sostiene que el debate ya no puede limitarse a preguntarse qué tareas reemplazará la tecnología.

"¿Por qué tenemos que diferenciarnos de la IA? La IA es una extensión nuestra", concluyó.

Temas:

Startup Argentina IA cine

seguí leyendo