Causa gracia, y un poco de vergüenza ajena, leer los titulares financieros de estos días. Hay un esfuerzo desesperado por parte de los analistas de mercado para repetirnos que "la historia siempre dice que la productividad trae más empleo". El intento por calmar a las masas y a los inversores con un tranquilizante que está vencido.
La premisa de que "siempre pasó así, por ende seguirá pasando" es la trampa mortal del pensamiento lineal. Es pura pereza intelectual.
El "Cul-de-sac" laboral
Hasta ayer, la tecnología era una herramienta. El tractor no eliminó al granjero, eliminó el esfuerzo físico y le permitió gestionar más tierras. La computadora no eliminó al contador, eliminó el papel y le permitió hacer cálculos más complejos. Siempre que introdujimos tecnología, el humano seguía siendo el operador indispensable, el centro del proceso cognitivo.
Con la Inteligencia Artificial (IA), llegamos a un cul-de-sac o un callejón sin salida, en esa lógica histórica. Esto no es una herramienta; es un reemplazo.
Por primera vez, la tecnología no viene a asistirnos en la tarea, viene a hacer la tarea y a tomar la decisión. Cuando la máquina piensa, crea, programa y decide, el humano deja de ser el conductor del tractor para convertirse en un estorbo en el asiento.
Se terminó la era de "nuevas herramientas crean nuevos trabajos". Estamos entrando en la era de "nuevas inteligencias eliminan la necesidad de trabajadores".
La falacia de la expansión infinita
Se lee por ahí a estrategas financieros diciendo muy sueltos de cuerpo, "cuando las empresas ganan dinero por productividad, en algún momento dicen: necesitamos más cuerpos para ganar aún más dinero".
Esto es mentira. Es no entender la naturaleza del capitalismo moderno ni de la eficiencia digital.
El sueño de cualquier CEO hoy no es tener 10.000 empleados facturando mil millones. Es tener 10 empleados y una granja de servidores facturando mil millones. La eficiencia hoy se define por el desacople entre ingresos y plantilla.
La metáfora de la boda
Creer que este auge de productividad nos va a beneficiar a todos los trabajadores por derrame es un error de categoría fundamental.
Es como estar invitado a un casamiento y creer que uno es parte de la pareja. Ves la fiesta, ves el lujo, ves la comida con el aumento del PBI, las ganancias en la bolsa, y pensás: "qué bien nos está yendo, somos parte del éxito". Pero no, no te confundas, sos un invitado. O peor, sos el mozo. En la fiesta de la IA y el capital ellos se casan, se llevan los regalos, y se van de luna de miel.
Vos solo estás ahí para aplaudir mientras te explican que, históricamente, a los invitados siempre les dieron torta. Pero esta vez, la torta es digital y la fiesta es privada.
La realidad es pragmática, no ideológica: la productividad va a subir, sí. Las acciones van a subir, también. Pero la ecuación que vinculaba eso al empleo masivo se rompió. Dejemos de mirar al siglo XIX para explicar un fenómeno que no tiene precedentes en la historia de la humanidad.
Las cosas como son
Mookie Tenembaum aborda temas de tecnología como este todas las semanas junto a Claudio Zuchovicki en su podcast La Inteligencia Artificial, Perspectivas Financieras, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.