El IPC de julio reavivó una pregunta incómoda: ¿la desinflación llegó a su techo o todavía tiene recorrido? Tras tres meses de baja, el IPC Nacional aceleró a 2,1% en julio, frente al 1,9% de junio. Sin embargo, el consenso entre las principales consultoras es que la suba de la inflación se trató de un rebote estacional y no del inicio de una nueva escalada de precios. El dato no fue alarmante: apenas superó las expectativas del REM (2%) y quedó muy por debajo del 2,9% registrado en la Ciudad de Buenos Aires, que había encendido las primeras alarmas semanas atrás. Lo que sí están todos de acuerdo es que la promesa de una inflación "que empiece con cero" para agosto que dio Javier Milei no se cumplirá.

Para GMA Capital, si bien julio "interrumpió una racha de tres meses consecutivos de desaceleración", eso no alcanza para hablar de un quiebre. La consultora explica que buena parte del repunte respondió a "factores estacionales propios del mes", vinculados a las vacaciones de invierno, que presionaron sobre recreación, turismo, frutas y verduras. Aun así, advierten que no todo fue ruido: la núcleo se aceleró 0,2 puntos, hasta 1,8%, algo que GMA describe como una señal de que "la economía está ingresando en una etapa más exigente".

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Servicios públicos, la pesada carga

Portfolio Personal Inversiones (PPI) coincide y aporta el detalle fino: los precios estacionales saltaron de 3,38% en junio a 4,54% en julio, mientras los regulados moderaron su marcha. La ALyC remarca un cambio estructural de fondo: el peso de los servicios en la canasta pasó de 23,1% a 35,2% desde 2024, lo que le resta poder al ancla cambiaria como herramienta antiinflacionaria. "No creemos que el proceso de desinflación haya llegado a su fin", afirma PPI y agrega que "julio parece haber sido una pausa en una tendencia que, como sabemos, no tiene por qué ser lineal".

Invertir en Bolsa (IEB), otra ALyC fuerte de la City, atribuye buena parte de la aceleración del núcleo al "impacto rezagado de la suba del Tipo de Cambio Nominal en junio", y concluye que "el dato de julio es un rebote puntual y no marca un cambio de tendencia". Sin embargo, pone paños fríos sobre la velocidad del proceso. Advierte que una porción de la canasta está indexada —alquileres, prepagas, transporte— por lo que "la desinflación no será abrupta". Además, repasa la experiencia regional: salvo Ecuador y Brasil, al resto de los países le llevó entre 4 y 10 años bajar la inflación del 30% a un dígito sostenido.

Alimentos y bebidas en agosto

Para agosto, el relevamiento semanal de LCG sobre alimentos y bebidas —8.000 productos en 5 supermercados porteños— aporta una tendencia. En la segunda semana del mes mostró una baja de 0,3% en los precios de Alimentos y Bebidas, que compensó parte del aumento de la semana previa. El retroceso se explica por el ajuste de carnes (-1% semanal) y una nueva caída en bebidas e infusiones (-1,6%).

El promedio móvil de las últimas cuatro semanas desaceleró a 2,2%, 0,3 puntos menos que en la medición anterior. LCG destaca además que "las variaciones de precios presentaron menor dispersión y menor presencia de valores extremos respecto a la semana anterior", y que el porcentaje de productos con aumentos "siguió reduciéndose" semana tras semana. Son señales que, de sostenerse, avalarían el escenario de una inflación más contenida que en julio.

El dólar como ancla

De hecho, GMA Capital había anticipado ese sendero. Proyecta que la disipación de los factores estacionales y la ausencia de presiones fuertes en regulados —más allá de los aumentos de 3% en gas y agua, y 4,2% en transporte del AMBA— permitirían que agosto se ubique "en torno al 1,8%".

La condición, coinciden todas las consultoras, es la misma: que el tipo de cambio se mantenga contenido. Como resume PPI, la variable a monitorear "seguirá siendo el tipo de cambio", ya que la última licitación del Tesoro fue leída como señal de que el Gobierno prioriza sostener el dólar por debajo de los $1.500, aun a costa de tasas más altas.

La desaceleración de julio y agosto convive con señales más débiles en la economía real. Retrocesos en patentamientos, construcción, crédito y ventas minoristas, según IEB, que también consigna una caída en la imagen del Gobierno durante julio. El consenso es que la inflación entra en su tramo más exigente.

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