El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró en la red social X los avances en el nuevo programa de “emisión cero”, que cierran su primer semana con algunos logros y varias dudas. Y es que este jueves se anunció que el Gobierno llegó a un acuerdo con los bancos para la recomerá de $13,17 billones de “puts” que estaban en manos de las entidades financieras, una especie de seguro que generaban el riesgo de una masiva emisión monetaria.
Además, el anuncio de que el gobierno no emitirá más pesos por compras de divisas para sostener reservas, interviniendo además en el dólar contado con liquidación y reduciendo la brecha cambiaria, logró traer calma al convulsionado mercado cambiario, que alcanzó máximos históricos en términos nominales la semana pasada. El contado con liquidación y el MEP operaron ayer con leves alzas y terminaron en levemente por encima de $ 1.320. La intención del equipo económico es que sigan cayendo hasta acercarse a la zona de $ 1.100, lo que achicaría la brecha cambiaria a niveles mínimos.
“Los pesos emitidos son por compras en el MULC (Mercado Único y Libre de Cambios). El objetivo siempre fue secar la plaza de pesos. Lo digo desde la primer entrevista, pero bueno, todavía algunos no se convencen. La realidad probará que en breve la gente va a tener que vender dólares para pagar impuestos y el peso va a ser la moneda fuerte!”, publicó Caputo en su cuenta de la red social X, y añadió: “Una bomba más desactivada! Impresionante trabajo del presidente del BCRA (Santiago Bausili) y su equipo!!! Aprovecho para reconocer también la dignidad de la gran mayoría de los banqueros, que priorizaron el futuro del país por sobre los intereses de sus instituciones”.
Tras el acuerdo por los puts, el equipo económico tiene por delante, desde el próximo lunes, la concreción del anuncio del cierre de la última canilla de emisión de pesos vigente, la del pago de intereses de los pasivos remunerados del Banco Central de la República Argentina, y que serán reemplazados por letras del Tesoro de la Nación: al pasar esa deuda a la órbita del Ministerio de Economía, el Gobierno tendrá una presión extra para sostener el superávit fiscal en lo que resta del año.
Esa migración de deuda sucederá desde el lunes 22, y según la consultora 1816, se estima que hasta el martes había vigentes unos 11,8 billones de pesos de pasivos remunerados que dejarán de existir (bajo ese formato) desde el lunes y que pasarán a ser LeFi (Letras Fiscales de Liquidez). “Veremos si el BCRA aprovecha el cambio de instrumento de política monetaria para subir la tasa (además de los 320 puntos básico de tasa nominal anual que mejoran los rendimientos por estar las letras exentas del impuesto a los Ingresos Brutos)”, plantearon.
Dudas sobre la tasa de interés: ¿cuándo volverán a ser positivas?
Tras el cierre de las canillas de emisión, el equipo de Luis Caputo enfrenta ahora el desafío de evitar una mayor dolarización que presione las cotizaciones de los dólares financieros, para lo cual las tasas en pesos deberían ser más atractivas frente a la inflación, algo que no sucede por estos días, en los que la tasa es negativa.
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El Banco Central de la República Argentina comenzará el lunes el traslado de pasivos al Tesoro de la Nación, cerrando la última de las canillas de emisión y poniendo más presión sobre el superávit fiscal
Y es que no todas fueron buenas noticias esta semana: el Central volvió a número negativos en sus reservas netas luego de diversos pagos en las últimas dos semanas, una situación que podría agravarse en los próximos meses, alejando la proximidad de una salida del cepo cambiario, aunque todavía hay un escollo que parece insalvable: el escaso poder de fuego del Central.
Sin novedades respecto de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional para un desembolso que le permita a la Argentina salir de esta ajustada situación, la perspectiva por el momento sigue siendo una muy gradual -a cuentagotas- liberación de restricciones cambiarias.
En ese marco, en el mercado miran con expectativas cuál será la tasa a la que se emitan las LeFi, así como la de las Lecap, ya que no existe certeza sobre cuándo las colocaciones en pesos pasarán a tener tasas positivas que desalienten a los inversores a pasarse a dólares.
Por el momento, las estimaciones son que las tasas permanezcan en los niveles actuales, y si hubiera un aumento, que sea muy marginal. Esto es porque en el Palacio de Hacienda apuntan a que las tasas pasen a ser positivas no porque aumenten, sino por la baja del nivel de inflación.
La tasa actual de Lecap se ubica en 3,3% mensual para el plazo más corto, levemente por debajo de la inflación. Por eso, la evolución semanal de precios pasó a ser un dato clave para evaluar si los rendimientos de los pesos.
Tarifas sin aumentos, dólar planchado y emisión cero: la estrategia del Gobierno para frenar la suba de precios de julio tiene sus riesgos
Esta estrategia del Gobierno para lograr que la economía vuelva a tener tasas positivas se sustenta en la sostenida baja de los números de inflación, tal vez uno de sus mayores logros.
En julio, las estimaciones de las consultoras ubican el número en un 4% mientras que en el Central son algo más optimistas y se animan a pronosticar un nuevo quiebre en el piso de la inflación, con un 3,7%. Al menos eso fue lo que el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, le dijo el lunes a inversores en Nueva York.
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Vladimir Werning, vicepresidente del BCRA, le dijo el lunes a inversores en Nueva York que la inflación de julio será de 3,7%
Sin embargo, la prolongada ola polar, que perjudicó a varios cultivos e impactó en los precios de -entre otros- las verduras, y la volatilidad de los dólares financieros durante la primera quincena que generó remarcaciones en algunos productos como bienes durables siembran dudas respecto del optimismo oficial.
Las subas de las dos primeras semanas registradas por consultoras privadas -Econviews, EcoGo, Alphacast y LCG habían detectado subas en alimentos-, parecen haber encontrado solaz en la tercera semana, en la que hubo un claro cambio de tendencia. “Buenas noticias; esta semana parece haberse revertido el salto de precios que vimos la semana pasada”, compartió el economista Luciano Cohan en la red social X.
Otro elemento que ayudará a quitarle presión al índice de precios es el congelamiento de tarifas dispuesto por el Gobierno, algo que en el contexto de la ola polar hubiera significado un enorme impacto en las boletas de gas y luz. La contracara es un mayor déficit por la vía de subsidios -una manta corta con la que el equipo económico debe lidiar-, aunque en agosto se ajustarían las tarifas, pero con factores estacionales más amables.
La salida de cepo es un sueño eterno
Con la brecha volviendo lentamente a niveles anteriores, el mercado vuelve a preguntarse cuándo y cómo será la salida del cepo cambiario que el Gobierno se comprometió a quitar a fin de año con el Fondo Monetario Internacional.
El escenario oficial ideal, en el que el tipo de cambio financiero converge con del dólar que pagan los importadores -oficial más impuesto PAIS-, podría darse con una eliminación de los controles de cambios gradual, evitando saltos que impacten en la inflación, implicaría un proceso que duraría todo 2025. Sin embargo, pocos creen que sea viable: para empezar, todos dan por descontado que la eliminación definitiva del cepo cambiario implicará un salto del dólar y su consecuente traslado a precios. Por eso, pocos creen que pueda darse durante un año electoral como será el próximo, por lo que el Gobierno debería acelerar los tiempos, e ir comenzando con el proceso.
Sin embargo, el presidente Javier Milei ya anunció que primero la inflación deberá converger con la tasa de crawling peg, es decir, el 2% mensual al que se devalúa el dólar oficial, un objetivo que enfrenta serios problemas, según señaló la consultora 1816: el ministro Caputo debe convencer al mercado de que mantendrá el rumbo más allá de lo que eventualmente haga (nadie anuncia una devaluación) y, además, desde mayo el mercado dejó creer en esa posibilidad. “Nuestro escenario base es que la unificación se dará este año porque damos por hecho que sería con un salto del tipo de cambio importador (y por ende aceleración transitoria de la inflación) dados los niveles de brecha, y es demasiado riesgoso hacer eso en año electoral”, sostuvo el informe donde también se analizó el escenario deseado por el Gobierno, el que no descartó.
“Reconocemos que si se lograra unificar sin suba del dólar importador (como propone el Gobierno), ese riesgo (el del salto del dólar e inflación) sería trivial y entonces dejaría de ser claro el timing de la salida del cepo, que podría dejarse para 2025″, opinaron los analistas de la consultora financiera.