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Draper Cygnus es un fondo de inversión de origen argentino que apuesta por lo que muchos todavía consideran ciencia ficción: conquistar el espacio, extender la vida humana y reconfigurar industrias enteras desde la biotecnología, la energía o la inteligencia artificial. Su especialidad es el deep tech, un enfoque que combina ciencia, tecnología y visión a largo plazo.

Daniel Salvucci es uno de sus socios y una de las voces más activas en el ecosistema de venture capital de la región. Desde Buenos Aires, pero con operaciones en Estados Unidos y América Latina, el fondo apoya startups fundadas por talento argentino y latinoamericano que buscan transformar el mundo desde sus laboratorios y computadoras.

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Daniel Salvucci, de Draper Cygnus

En esta entrevista con El Observador, Salvucci habla sobre el rol del capital en la construcción del futuro, la valorización global del talento argentino, las nuevas fronteras de la innovación y por qué hoy es más fácil hablarle al mundo de Argentina. También comparte ejemplos concretos de compañías de su portfolio que están rediseñando el futuro desde el país.

- ¿Cómo ven el contexto argentino para el venture capital en 2025?

- Nosotros no nos enfocamos en el mercado argentino como destino de inversión porque, por definición, un fondo de venture capital tiene una visión regional o global. La mayoría de nuestros colegas invierten con una mirada puesta en Latinoamérica. Sin embargo, el mercado argentino tiene un rol muy relevante para nosotros, especialmente como fuente de capital. Este año estamos viendo un mejor humor en el mundo empresario argentino, vinculado a una mayor estabilidad macroeconómica. Eso se traduce en mayor disponibilidad de capital por parte de familias, empresas y corporaciones, lo cual facilita nuestra tarea de levantar fondos.

- ¿Qué caracteriza a los inversores de Draper Cygnus?

- Nuestros inversores principales son empresarios, familias de alto patrimonio y corporaciones argentinas, aunque también estamos recibiendo interés creciente desde otros países de la región y de Estados Unidos. Muchos de estos inversores están atravesando un recambio generacional: personas de entre 30 y 50 años que empiezan a tomar decisiones patrimoniales y están mucho más alineadas con la lógica de largo plazo, ciencia, tecnología e impacto. Además, hay algo interesante: muchas de estas personas vienen de sectores considerados tradicionales, como el campo o la industria, que en realidad son espacios con mucha comprensión del riesgo y de ciclos largos. Por eso, nuestra propuesta les resulta más familiar de lo que parece.

- ¿Por qué creen en el talento argentino?

- Nosotros apostamos desde el primer día al talento argentino. Creemos que hay una combinación muy potente de formación científica y audacia emprendedora. Muchos de los fundadores que apoyamos son ingenieros, científicos, doctores en biología o física, que están resolviendo problemas enormes desde Buenos Aires, Córdoba o Rosario, pero con impacto global. Hoy vemos una revalorización del talento argentino, especialmente en lugares como Silicon Valley. Y eso nos abre puertas. Antes teníamos que explicar mucho más sobre Argentina, hoy hay una fascinación con lo que está pasando acá.

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El equipo de Draper Cygnus

- ¿Cuáles son las áreas de mayor disrupción hoy? ¿Espacio, biotech, fintech?

- En Draper Cygnus estructuramos nuestra tesis en tres grandes pilares: longevidad, espacio y la combinación de energía, AI y cripto. Longevidad significa extender la vida humana y mejorar su calidad, lo cual abarca desde biotecnología hasta terapias génicas. El espacio ya no es una fantasía: estamos entrando en una etapa de industrialización espacial, donde se trasladan industrias de la Tierra a órbita. Y finalmente, el triángulo energía-AI-cripto está completamente interconectado. La AI demanda cómputo, el cómputo demanda energía, y cripto provee una infraestructura económica para esta nueva era. Además, hay sectores tradicionales como minería, telecomunicaciones o farma que están atravesando una reconversión profunda gracias a la ciencia y la tecnología.

- ¿Cómo identifican oportunidades en deep tech?

- Nosotros buscamos compañías que puedan transformar radicalmente la cadena de valor de industrias pesadas. No nos interesan soluciones marginales, sino cambios estructurales. Por ejemplo, si una startup propone una mejora en un subproceso de la minería, eso puede ser un buen negocio, pero no necesariamente una oportunidad de venture capital. En cambio, si esa startup puede colapsar el costo o cambiar la lógica económica de una parte clave de esa industria, entonces sí estamos interesados. Deep tech no es hacer apps, es ciencia dura aplicada a problemas globales.

- ¿Cuál es el rol del venture capital en estos procesos?

- Nosotros somos catalizadores. Los verdaderos protagonistas son los emprendedores, los científicos y los ingenieros que se atreven a pensar en grande. Pero sin capital, muchos de esos avances quedarían en laboratorios o papers. El venture capital tuvo un rol clave en los grandes cambios de los últimos 60 años. Mirá el top 10 de las compañías públicas más valiosas del mundo: todas fueron fondeadas en sus inicios por venture capital. Desde Google hasta Nvidia, pasando por Genentech que dio origen a la industria de la biotecnología moderna. Nosotros queremos replicar eso desde esta región.

- ¿Cuáles son algunas compañías del portfolio que mejor representan su tesis?

- Stamm es una biotecnológica argentina que desarrolló un nuevo tipo de biorreactor que permite bioprocesos celulares de forma continua y laminar, revolucionando la producción en farma y alimentos. Skyloom desarrolló tecnología de láser para telecomunicaciones en el espacio, y ya trabaja con agencias de defensa y grandes empresas globales. NovoSpace está cambiando el paradigma de las computadoras en satélites, permitiendo diseño rápido y con la última tecnología terrestre. Ayuvant trabaja en vehículos de delivery de terapias génicas no inflamatorias, basados en una plataforma distinta a las actuales nanopartículas lípidas. Y Cálice combina biología, genética y sistemas complejos para simular y optimizar cultivos, reduciendo tiempo y costo en el desarrollo de nuevas semillas. Son casos que muestran cómo desde Argentina se pueden construir soluciones que impactan industrias globales.

- ¿Qué espacio le ven a cripto hoy?

- Cripto es clave porque permite programar escasez en un mundo de abundancia. En un contexto donde AI y el cómputo van a generar abundancia informativa y material, necesitamos mecanismos que generen confianza, trazabilidad y valor. Bitcoin es el ejemplo más claro: en Argentina entendemos su valor de forma visceral, porque hemos vivido la emisión descontrolada y la pérdida de valor de nuestra moneda. Pero eso se aplica a la información también. En un mundo donde no sabemos qué es verdad, cripto puede ayudar a certificar datos, transacciones, identidades. Y en el futuro, va a ser la infraestructura para una nueva economía donde agentes de AI interactúan entre sí y realizan miles de millones de transacciones."

- ¿Qué mensaje le dejan a los emprendedores?

- Que piensen en grande. Que se animen. Que entiendan que es difícil, pero que las grandes oportunidades están en los extremos. No buscamos cientos de Elon Musk, pero si alguien está pensando en grande y tiene una idea que podría cambiar el mundo desde la ciencia o la tecnología, queremos conocerlo. Estamos fácilmente disponibles, respondemos mensajes en LinkedIn, emails. Y algo más: si podés destacarte entre el ruido, probablemente también puedas destacarte como emprendedor."

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