Santiago del Estero, Neuquén, San Juan y Río Negro: las únicas provincias donde creció el empleo privado en 2025
Solo 4 de 24 provincias terminaron el año con más puestos de trabajo privados formales. Las patagónicas lideraron las caídas.
16 de marzo 2026 - 18:59hs
En un año marcado por la contracción del mercado laboral formal, solo cuatro provincias lograron terminar 2025 con más puestos de trabajo privados registrados que al inicio del año. Según el informe de Situación y Evolución del Trabajo Registrado del Ministerio de Capital Humano, basado en datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), Neuquén (+2,1%), San Juan (+2,0%), Santiago del Estero (+1,6%) y Río Negro (+1,1%) fueron las únicas jurisdicciones que registraron variación interanual positiva en el empleo asalariado privado formal a diciembre de 2025.
El dato contrasta con el panorama general: a nivel nacional, el empleo privado registrado cayó un 1,4% en términos interanuales, lo que equivale a 88.800 puestos de trabajo menos respecto a diciembre de 2024. Es el segundo año consecutivo de retroceso en este indicador.
Las caídas más pronunciadas se concentraron en las provincias patagónicas vinculadas a la actividad extractiva. Santa Cruz encabezó el descenso con una pérdida del 10,5% de su empleo privado formal, seguida por Chubut (-6,4%) y Tierra del Fuego (-5,7%). También registraron caídas significativas Salta y Misiones, ambas con -4,7%.
El informe oficial describe un proceso que lleva más de dos años. La tendencia a la baja en el empleo privado registrado comenzó en septiembre de 2023 y se profundizó durante el primer trimestre de 2024. Hubo una recuperación parcial hacia finales de ese año, aunque no logró sostenerse: en los últimos siete meses de 2025, el empleo registró caídas mensuales consecutivas, acumulando una pérdida de 96.800 puestos en ese tramo del año.
A nivel sectorial, los rubros más golpeados en el año fueron la explotación de minas y canteras (-8,6%), las industrias manufactureras (-3,3%) y la intermediación financiera (-2,8%). En el otro extremo, pesca (+5,7%), enseñanza (+0,6%) y construcción (+0,8%) fueron los únicos sectores que terminaron el año con saldo positivo.
Las provincias que resistieron
El desempeño de las cuatro provincias con crecimiento responde a dinámicas distintas. En el caso de Neuquén y, en menor medida, Río Negro, el impulso proviene del sector energético e hidrocarburífero, particularmente de Vaca Muerta. San Juan está vinculada a la minería metalífera, un sector que mostró resiliencia frente a la caída generalizada de la actividad extractiva. Santiago del Estero, en tanto, registró crecimiento en una economía de base agropecuaria e industrial incipiente, pasando de 50.000 a 50.800 empleos privados registrados en el año.
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El empleo que crece es informal y cuentapropista
El cuadro del empleo formal contrasta con otra tendencia que atravesó 2025: el empleo total mostró cierta expansión durante el período, pero impulsada casi exclusivamente por el trabajo por cuenta propia, en buena medida fuera del sistema formal. Los datos del propio SIPA lo confirman parcialmente: mientras el empleo asalariado privado cayó 1,4%, los monotributistas crecieron un 5,4%. Sin embargo, los análisis especializados advierten que incluso ese dato subestima el fenómeno, ya que una porción significativa del cuentapropismo opera directamente en la informalidad, sin inscripción en el monotributo ni en ningún otro registro.
El balance de los dos primeros años de gestión de Javier Milei en materia laboral muestra así una paradoja: el nivel de ocupación creció, pero la calidad del empleo se deterioró, con destrucción de puestos registrados y expansión de modalidades más precarias como changas, cuentapropismo informal y esquemas de facturación por monotributo que encubren relaciones de dependencia. Para los analistas del sector, dos factores estructurales explican por qué las empresas no generan empleo asalariado registrado incluso en períodos de recuperación: el estancamiento productivo que arrastra la economía argentina desde 2011 y un marco normativo laboral que tiende a desalentar la contratación formal.