El ex árbitro de fútbol Martín Bustos recibió una condena de 12 años de prisión en el marco del caso de abusos a menores en el Club Atlético Independiente, según informó la fiscal Viviana Giorgi durante el juicio celebrado este viernes.
Esta pena se suma a los tres años de prisión condicional que Bustos había recibido previamente en octubre por el delito de grooming cometido entre mayo y junio de 2019. La decisión anterior fue tomada por el magistrado de juicio unipersonal Román Lanzón, en representación del Colegio de Jueces y Juezas de Primera Instancia de Rosario.
Las víctimas de Bustos, de 15 años, fueron contactadas por el ex árbitro, quien se hacía pasar por masajista deportivo a través de WhatsApp. Según la fiscal Luciana Vallarella, Bustos ofrecía servicios de masajes a bajo precio, utilizando un nombre falso, con el objetivo de afectar la integridad sexual de los menores. Además, les pidió que proporcionaran los contactos de sus compañeros y mintieran sobre su destino en caso de preguntas en el club.
En el marco de la sentencia, el juez Lanzón impuso reglas de conducta para los tres años de la pena, que incluyen tratamiento psicológico, prohibición de contacto con menores y la prohibición de acercarse a las víctimas e instituciones deportivas con menores de edad.
El fallo destacó que no estaba en discusión que Bustos se había contactado a través de WhatsApp con las víctimas para ofrecer sesiones de masajes y que había creado una cuenta en Instagram para publicitar sus supuestos servicios. El juez enfatizó que el ofrecimiento de Bustos iba más allá de simples servicios de masajes terapéuticos y que su papel de masajista parecía improvisado, ya que no se encontraron elementos relacionados con ese oficio en su posesión ni en el departamento alquilado temporalmente.
El juez señaló también que Bustos intentó generar un vínculo de confianza con las víctimas utilizando expresiones amistosas, a pesar de tener un contacto limitado con ellos. Consideró que las víctimas, siendo jóvenes de 15 años, eran personas en un estado de especial vulnerabilidad que fue explotado por el acusado. El contenido de las conversaciones por WhatsApp, según el magistrado, no deja dudas sobre las verdaderas intenciones de Martín Bustos.