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El episodio protagonizado por el diputado nacional de La Libertad Avanza Manuel Quintar —que esta semana llegó al Congreso con un Tesla Cybertruck sin patente, valuado en más de 100.000 dólares, y cuyo vehículo terminó siendo remolcado— le dio pie a Franco Mercuriali para consultar al periodista automotriz Federico Smith en El Observador 107.9 sobre las características del vehículo, su precio real en la Argentina y sus limitaciones técnicas para circular en el país.

Embed - ¿CUÁNTOS CYBERTRUCK HAY EN ARGENTINA? - Federico Smith | #Mercuriali1079

Lo primero que aclaró Smith es que los Cybertruck en Argentina son muy pocos. Tesla no tiene presencia oficial en el país, lo que significa que el vehículo solo puede ingresar a través de importadores privados o por cuenta propia, y tampoco es precisamente accesible: al momento de la entrevista, en Mercado Libre había apenas cuatro unidades en venta, con precios que iban de 295.000 a 355.000 dólares.

Para entender esa brecha respecto al precio de origen, Smith explicó la cadena de costos que implica importar un vehículo de ese valor. En Estados Unidos, la versión base del Cybertruck parte de alrededor de 82.000 dólares. Pero al traerlo a la Argentina hay que agregarle el flete, los aranceles de importación, los impuestos y el margen del importador, lo que puede llevar el precio al doble o incluso al triple del valor original. "Si este diputado se lo compró al importador más famoso que lo trae, probablemente le salió del orden de los 255.000 dólares", estimó Smith.

A modo de comparación, señaló que por ese precio se pueden adquirir vehículos de marcas como Ferrari o Porsche, y que "mucha gente que sabe de autos te va a decir: yo me compro algo mucho mejor."

Qué es técnicamente el Cybertruck

Smith describió el vehículo para quienes no lo conocen: se trata de una pickup eléctrica de cinco plazas y 600 caballos de fuerza, con tracción en las cuatro ruedas y una aceleración de 0 a 100 km/h en apenas 4,1 o 4,2 segundos. Tiene una autonomía de 500 kilómetros con la batería cargada al máximo y, en principio, incorpora un sistema de conducción autónoma, aunque ese punto tiene una salvedad importante para el contexto local.

"Al ser autónomo, en Estados Unidos funciona, pero por nuestra cartografía —ya sea por el estado de las rutas, porque no puede leer las líneas del camino o porque no está preparado en términos de mapas— acá no funciona de la misma manera", explicó Smith. Y lo ilustró con su propia experiencia: probando un auto semiautónomo en ruta, al soltar el volante en un tramo donde las líneas no estaban bien marcadas, el vehículo dejó de reconocer el camino.

Por qué no sirve para el campo ni para llegar a Jujuy sin escalas

Mercuriali le preguntó si se imaginaba al Cybertruck en uso rural, y Smith fue directo: no está pensado para eso, y menos en Argentina. "Cuesta cinco veces más que una Amarok o una Hilux en sus versiones más caras", señaló, y aclaró que tampoco tiene la capacidad de carga pensada para trabajo pesado de campo.

El otro límite es geográfico. La autonomía de 500 kilómetros es suficiente para llegar a Mar del Plata desde Buenos Aires, pero Jujuy está a casi 1.500 kilómetros, lo que obliga a hacer varias paradas de carga. La red de cargadores eléctricos en el país existe —hay muchos de acceso público aunque de gestión privada— pero no está completa, y el viaje requiere planificación. De ahí que el vehículo de Quintar haya sido trasladado en grúa hacia su provincia: era la opción más práctica.

El problema de la patente y los impuestos al patentamiento

Otro dato que generó revuelo en el episodio fue que el Cybertruck de Quintar circulaba sin patente. Smith explicó que eso no es necesariamente una irregularidad: puede tratarse de una demora en la asignación de chapas del Registro Nacional de la Propiedad del Automotor, o bien de que el vehículo tenga un permiso provisorio —esa hoja con letras rojas que a veces se ve en los autos nuevos— que simplemente no era visible en las fotos por los vidrios oscuros.

Sobre el patentamiento en general, Smith aprovechó para señalar una inequidad del sistema: el costo varía según el valor del vehículo, con alícuotas que en algunas provincias van del 1% al 5%, lo que hace que patentar un auto caro sea proporcionalmente mucho más oneroso. "El trámite es el mismo para un Fiat 600 que para un Tesla Cybertruck", cuestionó, argumentando que ese tipo de cargas debería recaer sobre la persona a través de otros impuestos y no sobre el acto administrativo del patentamiento.

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