Después de casi un mes de intensa competencia, Alan emergió como el ganador de la prueba del líder, asegurando su inmunidad para las próximas nominaciones y la facultad de rescatar a un compañero de la placa, al tiempo que designa a otro en su lugar.
El enfrentamiento entre Isabel y Furia, desencadenado por la acción de Juliana por ocultar unos huevos, fue presentado por Santiago del Moro, quien propuso un careo en el SUM (Salón de Usos Múltiples) entre las dos concursantes. En este espacio, ambas mujeres, entre risas y gestos juguetones, tuvieron la oportunidad de expresar sus puntos de vista.
Santiago, actuando como mediador, destacó la necesidad de aclarar malentendidos y fomentar la comunicación entre las participantes. Isabel arrancó a hablar, señalando: “No tengo nada en particular. Yo tengo un gran dolor y supongo que vos también. Las veces que me dieron ganas de acercarme a vos tenía no temor, sino rechazo. Me acerco a preguntarle si estaban ricas unas empanaditas y me dice ‘no me mires porque me hacés mal de ojos’, y yo le dije: ‘En todo caso me harías vos mal a mí'. Ahí dije ‘listo modo avión con Juliana, no le contesto más’”.
Del Moro consultó: “¿Hay algo de prejuicio hacia ella, por los tatuajes?” y la respuesta de Isabel fue contundente. “No, ¿sabés por qué chocamos? Porque tenemos muchas cosas en común, yo podría ser la mamá de ella”. “Mi mamá se murió a tu edad”, admitió Juliana. Luego, ambas contaron lo que ocurrió la noche anterior con el tema de los huevos y la pelea entre ellas. Furia, por su parte, expresó su deseo de que las cosas siguieran como estaban, “En el grupo de ella hay muchos líderes, hay muchos egos acá adentro, es difícil convivir con eso y con mucha gente que quiere manipular. Yo vi en ella no a una mujer mayor, quise integrarla al grupo. El primer día fui a pedir que apaguen la luz para que ella pudiera dormir”, y agregó “No es una agresión para mí, vengo de una familia de tanos que gritan. Yo lo que dije siempre es ¡que la casa es de todos!”.
“Yo vine a demostrar que una persona de mi edad puede pelear y ganar este concurso igual que los jóvenes. De ahora en más voy a hablarle a ella y voy a tratar de que nos entendamos. Porque anoche la putee de todas las maneras y prometo ser una mejor persona”, admitió la rubia. “A mí no me molesta que me hayas puteado, yo exteriorizo todo el tiempo en esta casa. Lamentablemente cada una ya eligió el camino, ya elegí con quiénes estar. A mí los chusmeríos no me gustan. Hay personas que me están diciendo que no se puede hablar conmigo porque si lo hacen las nominan. No vienen a hablarme esas personas y también entiendo que mis modales ayudan a que la gente se aleje. Yo siento que el poder me lo dan ustedes. Y consideran que las personas que se me acercan lo hacen por estrategia”, respondió Furia. “Yo no necesito de nadie acá adentro, ¿lo entendés?”, disparó Isabel, mientras Furia reconoció que ella tampoco.
Más adelante, Juliana explicó los motivos por los que ella está siempre a la defensiva. “Me están jodiendo, entonces tengo que escupir veneno. Yo tengo que comer comida que cocina alguien que no nos hablamos. Me da vergüenza ir a comer algo que cocina alguien que cocina con amor para cierta gente y no es para mí”. “Pero no va a ser mas así”, reconoció Isabel. “Entiendo la situación que estás pasando, a mí se me murieron mis dos papás y me tuve que hacer mujer. Yo te dije, si estuviera pasando esa situación no hubiera entrado”, dijo la joven con una doble intencionalidad, muy sutil. Finalmente, ambas participantes reconocieron sus propias experiencias dolorosas y lograron limar asperezas en medio de risas y gestos amigables, Isabel aprovechó y le dijo a Juliana en voz baja: "No contemos nada, eh". El encuentro concluyó con un apretón de manos, un abrazo y momentos distendidos que sugieren una tregua en la casa de Gran Hermano.