Colombia busca su lugar en la Venezuela tutelada por EEUU: energía y seguridad en la agenda de Petro y Delcy Rodríguez
La influencia de Estados Unidos reacomoda el tablero y el mandatario colombiano procura una asociación con Venezuela centrada en el suministro de gas. En paralelo, la narcoguerrilla del ELN marca el tema fronterizo.
21 de febrero 2026 - 16:44hs
Petro con Delcy Rodríguez durante una visita a Venezuela en 2022
En sus redes sociales, la presidenta encargada de Venezuela informó que habló por teléfono con el mandatario colombiano Petro y ambos coincidieron en la necesidad de un encuentro binacional “para seguir avanzando en temas claves de la agenda económica, energética y de seguridad”.
Después de la relampagueante operación militar de Estados Unidos que derrocó a Nicolás Maduro y lo trasladó a una cárcel en Nueva York para ser juzgado por narcotráfico, el tablero dio un giro que favorece al gobierno de Petro en su objetivo de alcanzar una integración energética con Venezuela, sobre todo para comprarle gas natural a un precio más bajo que el que paga hoy al importarlo desde países con los que no comparte frontera.
Durante seis años, Estados Unidos mantuvo sanciones al petróleo y al gas de Venezuela por considerar ilegítimo a su gobierno. Tras el derrocamiento de Maduro, comenzó a ejercer un tutelaje sobre la administración de Delcy Rodríguez y, en paralelo, impulsa un plan de tres fases: estabilización, recuperación económica y eventual transición a la democracia.
En la etapa de recuperación, Washington ha flexibilizado las sanciones mediante licencias que permiten a multinacionales operar en petróleo y gas en Venezuela bajo contratos supervisados por el Departamento del Tesoro y control sobre el flujo de ingresos. En este nuevo escenario, la posibilidad de que Ecopetrol, la petrolera colombiana, importe gas venezolano ajustándose a las exigencias estadounidenses luce despejada.
Ecopetrol - EFE
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“Con licencia Ofac, como alguna vez lo dijimos, empezaremos diálogos con Venezuela para traer gas barato y rápido a nuestro país. Sin perjuicio de que podamos hablar de petróleo, generación de energías limpias y transmisión eléctrica”, afirmó el ministro de Energía de Colombia, Edwin Palma, la semana pasada en su cuenta de X.
Manuel Camilo González, profesor de Relaciones Exteriores de la Universidad Javeriana, explica que la coyuntura abre “una nueva etapa con reglas distintas, marcada por la irrupción de un tercer actor: Estados Unidos”. Subraya que la reunión prevista entre Delcy Rodríguez y Gustavo Petro será clave para precisar “los proyectos que comparten ambos países y, sobre todo, si estos encajan en el plan de tres fases impulsado por Washington”.
Gasoducto y dependencia
En una reciente visita a la Guajira, Petro afirmó que “ahora que ha cambiado la geopolítica en la región somos capaces de sacar ventaja” y destacó que “hay una agenda energética y vital entre el occidente de Venezuela, la Guajira y el oriente de Colombia”. En este sentido, indicó: "Vamos a traer gas venezolano, muchísimo más barato”.
No obstante, la realidad técnica es menos sencilla. El Gasoducto Transcaribeño Antonio Ricaurte, construido en 2007 por los gobiernos de Álvaro Uribe y Hugo Chávez, lleva una década sin operar, está parcialmente desmantelado y su infraestructura se encuentra en mal estado. El transporte del gas dependería de este ducto de 224 kilómetros que conecta a ambos países, pero estimaciones de firmas especializadas como Wood Mackenzie calculan que rehabilitarlo tomaría al menos un año.
Ronal Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela en la Universidad del Rosario, plantea que es necesario analizar lo que supondría para Colombia depender del gas venezolano. Recuerda que incluso en tiempos democráticos Caracas utilizó la diplomacia energética para presionar a Bogotá y advierte que, bajo un régimen autoritario, la situación es “muchísimo más compleja”.
La interdependencia, dice, podría convertir a Colombia en “víctima de las circunstancias”, como ocurrió con Alemania frente a Rusia, y por eso insiste en que este es un debate que debe construirse con consenso en la sociedad colombiana. “¿Es Venezuela un socio fiable? ¿Podemos descargar parte de nuestra dinámica energética en un régimen en transformación sin saber cuál será su rumbo? ¿Cuál es la lógica comercial que se va a dar entre los dos Estados?”, se pregunta Rodríguez.
Petro ha insistido en coordinar las fuerzas militares de Colombia y Venezuela para estabilizar la frontera. Aunque se han realizado operativos puntuales, el régimen venezolano no ha enfrentado de manera frontal al ELN, que ha logrado penetrar por distintas vías en su territorio. Sin embargo, el poder que ahora ejerce Washington sobre el gobierno de Delcy Rodríguez podría abrir un nuevo escenario.
ELN - Colombia - EFE
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Ronal Rodríguez advierte que la dinámica del ELN cambia ahora que el régimen venezolano está tutelado por Estados Unidos. “El ELN puede llegar a convertirse en un actor hostil a la revolución bolivariana”, señala, pese a que durante años fue visto como un escudo protector en la frontera y un actor clave en la reorganización territorial de Venezuela.
Rodríguez recuerda que en octubre pasado, por primera vez, el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino, reconoció la presencia del ELN en su territorio, lo que causó sorpresa. Advierte que, con la tutela de Estados Unidos sobre el régimen, la guerrilla podría perder el statu quo que ha consolidado en la frontera, aunque “no va a ser fácil salir de él”.
“Los venezolanos van a aprender que haberle abierto la puerta al ELN quizá fue uno de los peores errores de la revolución bolivariana”, señala. Y aunque haya coordinación entre las autoridades colombianas y el Estado venezolano, considera que habrá “muy poca posibilidad de hacer acciones reales contra el ELN”.
En 2024, reportes de inteligencia estimaron que el ELN contaba con unos 6.000 combatientes, de los cuales cerca de 1.200 operaban en Venezuela. Según Insight Crime, esta narcoguerrilla está presente en 8 de los 24 estados venezolanos.
"Ambos países acordaron trabajar en el diseño de una agenda de cooperación bilateral para la lucha contra el tráfico de sustancias ilícitas en nuestra región, terrorismo y migración”, señaló el ministro de Información de Venezuela, Miguel Pérez Pirela.