Ofelia Feler de Roitman, la valiente argentina-israelí que enfrentó 53 días de secuestro en algún rincón del enclave palestino, comparte cómo logró sobreponerse al miedo y a la angustia del encierro.
Durante su reclusión, Ofelia descubrió un antiguo calendario donde plasmaba día a día sus emociones, escribía cartas a su familia, a sus nietos, a sus hijos, y a su esposo. Este acto, que se convirtió en su refugio emocional, evitó que la cordura se desvaneciera. En una emotiva entrevista en Jerusalén, la septuagenaria relata que, de no ser por ese ritual, la soledad extrema la habría consumido por completo.
La experiencia vivida, atrapada en la penumbra y con escasos alimentos, dejó profundas huellas en el alma de Ofelia. "Es muy hondo, muy fuerte todo lo que viví. Nunca en mi vida estuve tan sola", confiesa mientras comparte sus recuerdos en compañía de su sobrino, el periodista deportivo Hernán Feler.
Entrevistada por la agencia de noticias EFE, Ofelia lamenta que sus captores de Hamás no le permitieron llevar consigo ese añejo almanaque donde depositó sus sentimientos durante semanas. En el día 47 de su cautiverio, le comunicaron su traslado a otro sitio, a tan solo seis días de su ansiada liberación.
El secuestro de Ofelia Roitman tuvo lugar en su hogar en el kibutz Nir Oz, cercano a la Franja de Gaza. El 7 de octubre, ocho hombres armados de Hamás irrumpieron en su refugio, hiriéndola gravemente en un brazo. La trasladaron a Gaza en un tractor, tratándola con una brutalidad que la marcó. A su regreso a Israel el 28 de noviembre, Ofelia ha pasado por dos cirugías, enfrentando no solo heridas físicas, sino también cicatrices emocionales que requieren atención especial.
Su cautiverio transcurrió en la casa de un matrimonio gazatí, en un entorno urbano y ruidoso. Ofelia, sin saber exactamente dónde se encontraba, vivió días de oscuridad, encerrada y casi sin contacto con sus captores, cuya comunicación se limitaba por las barreras del idioma.
Ofelia y su sobrino
La anciana recuerda con tristeza el día 47, cuando sus captores destruyeron el viejo almanaque que guardaba sus reflexiones. Este acto insensible marcó un punto de quiebre en su experiencia, anticipando su inminente traslado a otro lugar.
A pesar de la adversidad, Ofelia muestra una fortaleza sorprendente. La añoranza por su familia fue su mayor desafío. "Reencontrarse con ellos fue como tocar el cielo", evoca sobre su liberación, que ocurrió durante una tregua de una semana entre Israel y Hamás a fines de noviembre. Este periodo permitió el canje de 105 rehenes por 240 presos palestinos.
Seis días antes de recuperar su libertad, Ofelia fue trasladada a un hospital, donde se reunió con otros secuestrados. El 28 de noviembre, vestida "como las árabes", partió hacia la libertad en una furgoneta junto a otras siete mujeres.
A pesar de su propia liberación, Ofelia no olvida a los 129 cautivos que aún permanecen en Gaza. "Todos los días pido por la liberación de todos los rehenes", declara, consciente de que muchos aún esperan recuperar su libertad.