20 de mayo 2024
5 de abril 2024 - 12:37hs

Los números no le dan a Victoria Villarruel y el Senado se dirige a una parálisis total. El juego de las negociaciones que lleva adelante el ministro del Interior, Guillermo Francos, con los gobernadores no derrama sobre Santa Cruz y Río Negro y eso tiene sus consecuencias concretas en el la Cámara alta. Por estas horas, el oficialismo no tiene las 37 voluntades necesarias para dar las discusiones en el recinto.

La pérdida de puestos de trabajo a raíz del freno a la obra pública explica parte del problema, pero no todo. Los múltiples frentes abiertos por el gobierno nacional a fuerza de ajuste sobre las provincias se acumulan y complican los acuerdos para poner en marcha al Congreso en su totalidad.

La caída en la recaudación afecta la coparticipación que se redujo por lo menos un 25%, la decisión de terminar con los aportes discrecionales condiciona el normal funcionamiento de las provincias, el cercenamiento del Fondo de Incentivo Docente y de los aportes para el trasporte termina de construir un escenario complejo para las provincias. El freno de la obra pública, es la gota que rebalsó el vaso. En ese contexto los gobernadores de Santa Cruz, Claudio Vidal, y de Río Negro, Alberto Weretilneck, mueven sus fichas y con sus legisladores traban el funcionamiento del Senado.  Sin el apoyo de estos dos gobernadores, La Libertad Avanza deberá negociar con Unión por la Patria la posibilidad de llevar temas al recinto. Una situación que pone en riesgo cualquier anhelo legislativo del oficialismo.

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La parálisis de la paralización de la construcción de las represas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner fue el detonante de la ruptura con el gobierno de Santa Cruz. Los despidos se multiplican en la provincia.  Más de 1800 puestos de trabajo quedaron a la deriva tras la decisión del Gobierno nacional de paralizar la obra.

La fragilidad parlamentaria del oficialismo es extrema y se nota con más claridad en el Senado. Las promesas de reactivar la obra pública que puso Guillermo Francos sobre la mesa de negociación con los gobernadores patagónicos por ahora no alcanza para aceitar el engranaje de la Cámara alta.

Los antecedentes están a la vista y el rechazo al DNU aún está latente. Los márgenes para las negociaciones se achican en la misma medida que el Ejecutivo intensifica el ajuste sobre las cuentas públicas provinciales.

En ese marco, mientras todos los cañones del oficialismo están apuntados a la Cámara baja para comenzar el tratamiento de la nueva Ley bases, el Senado cierra sus puertas a cualquier discusión.

Bajo las condiciones actuales en que se plantean las negociaciones el oficialismo está lejos de conseguir las 37 voluntades necesarias para habilitar una sesión. En ese marco, y aunque parezca osado, desde el Casa Rosada no modifican el cronograma legislativo que implica la aprobación de la ley bases antes del 25 de mayo.

Desde el oficialismo aseguran que el tratamiento de la norma comenzará la semana del 15 de abril y que el texto será aprobado en el recinto de Diputados una semana más tarde. Así las cosas, la primera semana de mayo el proyecto de ley ya se encontraría en condiciones de ser tratado en el Senado. Hasta ese día, La Libertad Avanza tendrá tiempo para negociar con Weretilneck y Vidal. En caso contrario, tendrá que negociar con el kirchnerismo, algo que por ahora parece más complejo.

 

 

 

Temas:

Senado Victoria Villarruel Ley de Bases

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